Las protestas
mundiales y el dictamen de la Corte Internacional de Justicia del año 2014,
no serían impedimento para que Japón vuelva a cazar ballenas en la
Antártida.
El
gobierno japonés informó que enviará barcos balleneros, los que sólo
tendrían fines científicos en la captura de los cetáceos.
Según
indica la Agencia de Pesca Japonesa, el período de trabajo será entre diciembre
y marzo y la flota tiene autorización para capturar un máximo de 333
ejemplares.
Para el Gobierno
Nipón, la captura de las ballenas es necesaria para recabar información
sobre la especie y establecer un nivel de capturas que no afecte
supervivencia de los cetáceos.