Un tribunal alemán absolvió este martes por
falta de pruebas a un neonazi en el caso de un atentado perpetrado en
Düsseldorf en el año 2000 en el que resultaron heridos diez inmigrantes.
La Audiencia de Düsseldorf (oeste) falló en favor del sospechoso, Ralf
Spies, de 52 años, al que se juzgaba de doce intentos de homicidio con
motivación racista y haber hecho explotar una bomba junto a la estación
de trenes de Wehrhahn el 27 de julio de 2000.
El tribunal siguió la
petición de absolución de la defensa, pese a que el fiscal jefe, Ralf
Herrenbrück, solicitó la cadena perpetua por el odio racista que
presuntamente motivaba al sospechoso y el abogado de la acusación
particular Juri Rogner había advertido frente al “peor error legal de la
historia de Düsseldorf”.
La sentencia asegura que los testimonios de
los testigos eran contradictorios y las evidencias escasas. En el lugar
de los hechos no se pudieron hallar trazas del ADN del acusado.
Además,
el ultraderechista negó al inicio del juicio haber cometido el atentado o
conocer quién lo había llevado a cabo, a pesar de haber alardeado de
estar involucrado en los hechos en unas llamadas telefónicas que se le
intervinieron. El acusado, que tiene tatuada una cruz gamada y una
fortaleza nacionalsocialista, es un conocido ultraderechista que dirigía
una tienda de material militar cerca de la escena del atentado.
Spies
fue investigado por las fuerzas de seguridad poco después del atentado,
pero no se halló nada que le incriminase. La investigación estuvo
paralizada durante años y se reactivó tras el escándalo de la célula
terrorista neonazi Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU), que asesinó a
diez personas a lo largo de una década en Alemania, por si el caso
pudiese tener alguna relación.