La economía argentina se achica y la deuda en dólares aumenta. Según la última estadística oficial difundida, el PIB interanual se contrajo 0,9% en abril y se derrumbó 2,7% con respecto a marzo, en la que fue la primera caída en 14 meses.
En el mismo periodo, el país sudamericano
sumó otros 19.000 millones de dólares a su pasivo externo, hasta los
253.000 millones de dólares. No son variables para celebrar.
El gobierno
de Mauricio Macri ha admitido que se avecinan “meses un poco más
recesivos”, en momentos en que debe ajustar las clavijas para recortar
el año que viene gastos por 7.100 millones de dólares, la suma a la que
se comprometió ante el Fondo Monetario Internacional para recibir un
rescate de 50.000 millones.
Pero
el problema es de fondo, y el gobierno argentino lo sabe. Si en 2009
abril fue apenas un punto negro en una curva virtuosa de crecimiento,
este abril no refleja aún las consecuencias de la crisis cambiaria de
mayo. Los índices por venir serán aún peores, algo que reconoció el jefe
de ministros, Marcos Peña.
“Es probable, ya lo han dicho nuestros
propios responsables de la economía, que producto de los shocks externos
que hemos tenido y la crisis cambiaria, eso va a tener un efecto de
algunos meses más recesivos, pero creemos que de todas formas este año
va a terminar en crecimiento”.
Las
estimaciones para 2018 ya no son del 3% de subida del PIB, como se
especulaba en enero. “Se estima que el PIB se desacelere a un
crecimiento cercano al 1% en 2018, antes de retomar tasas superiores en
2019?, dijo el Banco Central a través de un comunicado. La entidad
monetaria atribuyó la bajada a “la reciente aceleración inflacionaria”,
producto de la devaluación del peso que perdió la mitad de su valor
desde enero y “la extraordinaria sequía que padeció el sector
agroexportador”.
Las
variables que debe atender el gobierno trasandino son complejas. Los
ingresos del campo se han reducido, mientras está obligado a bajar el
déficit fiscal para achicar el endeudamiento externo y moderar la
inflación, que cerrará este año cercana al 30%, por encima incluso que
en 2017.
La deuda no dejó de crecer desde la llegada de Macri. Según el
Indec, sumó 19.192 millones de dólares entre enero y marzo, a razón de
211 millones por día, y más de 86.000 millones desde diciembre de 2015,
cuando inició el nuevo gobierno. Hoy está en 253.000 millones de dólares, cuando hace diez años era de 160.000 millones de dólares.
La
dependencia externa de Argentina explica, para el gobierno, buena parte
del mayo negro que vivió la economía, cuando el dólar pasó en pocos
días de un piso de 20 pesos a casi 28 pesos.