No hay dudas de que
Ekapol Chanthawong, entrenador del equipo de fútbol infantil que quedó
atrapado en la cueva Tham Luang de Tailandia, está viviendo uno de los
momentos más intensos y complicados de su vida, que ha estado marcada de
hechos trágicos, pero que le han dado una fortaleza digna de
admiración.
Ekapol fue el único sobreviviente de su familia y
debió enfrentar la muerte de sus padres y su pequeño hermano de siete
años.
Tras la
tragedia, Chanthawong fue a vivir con unos familiares, que dos años
después decidieron enviarlo a un monasterio para que se formara como
monje budista. Estuvo diez años en ese lugar, hasta 2015, cuando
abandonó la vida religiosa para cuidar a su abuela enferma en Mae Sai,
en el norte de Tailandia.
Su experiencia ahí le habría servido al joven
mantenerse “saludable y físicamente”, según explicó al Daily Mail Umporn
Sriwichai, tía de Ekapol, quien lo describió como “un chico triste y
solitario” durante su infancia, luego de la muerte de sus padres.