Una
de las primeras alertas llegó el pasado 12 de febrero, cuando la
analista Mary Anastasia O’Grady publicó en The Wall Street Journal un
lapidario panorama sobre la situación en Argentina y los riesgos para el
gobierno de Mauricio Macri. Así, alertó que el mandatario corría el
riesgo de no terminar su gestión en 2019. La tesis de esta experta fue
que el gobernante subestimó la pesada herencia dejada por Cristina
Kirchner y que su política gradualista significaba “jugar con fuego”.
Siete
meses después de esta alerta de WSJ, la gestión de Macri ha estado
marcada por el fantasma de un fin anticipado del mandato que inició en
diciembre de 2015. El alza de las tarifas, la inflación (24,3%), el
desempleo (9,6%), una contracción del PBI del 2,4% prevista para este
año y un creciente descontento social por sus políticas económicas ya
provocaron un fuerte ajuste en el gasto -y también en su gabinete- pero
hasta ahora el líder de Cambiemos no ha obtenido los resultados
esperados.
En
una muestra de la crisis, parte importante de Argentina se vio
paralizada tras el inicio de la cuarta huelga en los tres años que lleva
de mandato. Debido al paro, micros, metro, trenes, bancos, escuelas y
hospitales, paralizaron sus funciones, mientras que todos los vuelos de
Aerolíneas Argentinas y Latam fueron cancelados.
Ello,
justo cuando el Presidente se encuentra en Estados Unidos para poner a
prueba la confianza global sobre su plan de reactivación económica y
cerrar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por
US$ 50.000 millones.
En
medio de este torbellino, la Casa Rosada vivió la sorpresiva renuncia
del titular del Banco Central, Luis Caputo (ver nota secundaria). Por
otro lado, Macri no ha podido voltear a su favor los escándalos de
corrupción del kirchnerismo. Según una encuesta de Rouvier y Asociados,
por primera vez una mayoría (41,4%) votaría por Cristina Fernández en
las elecciones de fines de 2019, mientras que el 38,3% se inclinaría por
el actual mandatario, que esta semana anunció desde E.E.U.U que
postulará a la reelección.
“Sin atajos”
Pero
los comicios parecen por ahora muy lejanos, cuando el tema central que
se instaló en Argentina es si Macri podrá terminar su gobierno. Desde
1928 ningún mandatario no peronista ha completado su mandato. Los
gobernantes radicales Arturo Frondizi y Arturo Illia fueron depuestos
tras golpes militares en 1962
y 1966, respectivamente. También los radicales Raúl Alfonsín y Fernando
De la Rúa no pudieron terminar su gestión, en 1989 y 2001,
respectivamente. Y es precisamente el recuerdo de la crisis económica y
política de De la Rúa lo que no deja dormir a la Casa Rosada. De todos
modos, los expertos llaman a la calma.
El
lunes, en una entrevista con Bloomberg TV, Macri aseguró que recibirá
los fondos del FMI, ahuyentando los miedos de un default. Y hoy en su
discurso ante la ONU, aseguró que “sé que el esfuerzo es grande.
Sabíamos que no iba a ser fácil, porque estamos cambiando sin tomar
atajos”.
“Normalmente
los Presidentes que deben irse antes de tiempo son Presidentes que se
han quedado solos. Es decir, Presidentes aislados”, señaló a La Tercera
el politólogo argentino, Ignacio Labaquí. Es por esto que, según este
experto, la actual crisis despierta el fantasma de 2001.