María Corina Machado cree que los venezolanos cambiaron. Que una crisis económica profunda, la separación de tantas familias y el éxodo de un cuarto de la población del país generaron una reflexión: un aprendizaje que puede, “ahora sí”, producir un cambio en Venezuela.
“Antes había problemas, pero otros se ocupaban y como había plata, la plata daba para todo”, le dice la política opositora de 56 años a BBC Mundo en su oficina del acomodado barrio de Altamira, en el este de Caracas.
“Hemos aprendido a los golpes, pero hemos aprendido y hemos descubierto lo que significa ser venezolano y el querer seguir siendo venezolanos”, añade, mientras sonríe y habla pausado, con un volumen bajo, casi susurrando.
Atrás quedó la dirigente altisonante, para muchos radical, de hace 20 años. Aquella que interpeló a Hugo Chávez en el Congreso y fue tratada de “mosca”, que “no caza águilas”, por el presidente.
Machado dice que ella, así como los venezolanos, ha transformado su comprensión del país y renovado los métodos que considera convenientes para generar una transición.
La dirigenta, que en varias oportunidades llamó a boicotear elecciones organizadas por el oficialismo, ganó el 22 de octubre unas primarias de la oposición para las presidenciales de 2024 en las que participaron 2,4 millones de venezolanos, una cifra mucho mayor de la esperada, teniendo en cuenta las limitaciones técnicas y estratégicas que tuvo la organización de los comicios.
Machado, sin embargo, está inhabilitada políticamente por la justicia, aunque confía en que las negociaciones con Estados Unidos, en las que el chavismo se juega las licencias para poder vender petróleo, terminarán por darle la oportunidad de enfrentarse a Nicolás Maduro.
Y ante la pregunta de si eso no ocurre —que es lo que una abrumadora mayoría de los venezolanos cree que va a pasar, según encuestas—, la dirigente dice no contemplar tal escenario.
BBC Mundo conversó con Machado sobre el momento que vive Venezuela, de lo que viene y de la unidad de la oposición.
– ¿En qué momento diría que está Venezuela?
Venezuela está viviendo un cambio profundo. El 22 de octubre se cerró un ciclo político y social, y comienza una nueva era.
Quizá aún no nos damos cuenta de la magnitud, de los quiebres y de los cambios que exige el país.
Ese fue un día de reconocimiento mutuo dentro y fuera del país.
Y esto nos da una enorme confianza en nuestras propias fuerzas.
No es la primera vez que habla de un quiebre. ¿Por qué esta vez es diferente?
Sí, hemos tenido momentos de grandes oportunidades, donde ha habido mucho entusiasmo, donde ha habido gran atención de la comunidad internacional hacia Venezuela.
Yo creo que hay cosas importantes de cara al régimen. Está en un momento de enormes tensiones en lo interno. Han saqueado Venezuela y evidentemente un sistema de mafias es voraz e insaciable, y cuando no hay más plata que agarrar los choques entre ellos son brutales.
Por otra parte, creo que se han dado cuenta de que su sistema de control social y de represión ha perdido efectividad, porque ya la gente te dice “qué me van a quitar, me vas a quitar una bolsa de comida, si ya me quitaste mis hijos”.
Las bases de las Fuerzas Armadas y de los cuerpos de seguridad civiles están pasando el mismo trabajo que el resto de la sociedad y también anhelan un cambio político.
Desde el punto de vista de la de la situación internacional, Maduro ya claramente es visto como una figura tóxica. Avanza la investigación en la Corte Penal Internacional; se aísla en este planteamiento frente a la amenaza de anexión de Guyana, que es una locura, y además muchos países de la región que están padeciendo la situación venezolana con la migración –Colombia, Perú, Chile o Estados Unidos– empiezan a entender que por su propio bien se necesita un cambio político ordenado en Venezuela.
Pero el cambio más importante es lo que se ha producido en la sociedad. El chavismo perdió completamente su base social y el anhelo de la sociedad va más allá de una figura; es un cambio de sistema, un cambio de valores.
(BBC Mundo).