Una multitud marchó hoy en silencio por las calles de la Argentina para
“honrar” la memoria del fiscal Alberto Nimsan al cumplirse un mes de su
misteriosa muerte en circunstancias que la Justicia investiga.
Cientos
de miles de personas se concentraron en los alrededores del Parlamento
de Buenos Aires y, bajo la lluvia, marcharon hacia la emblemática Plaza
de Mayo, frente a la Casa de Gobierno.
Hubo manifestaciones
similares en la ciudades más importantes del país. Solo en la capital
argentina los organizadores estimaban la participación de más de 300.000
personas.
Las dos hijas de Nisman, Iara y Kala, junto a la ex
mujer del fiscal, la jueza Sandra Arroyo Salgado, también asistieron a
la marcha en Buenos Aires, donde hubo participación de varios referentes
de la oposición política al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner,
que finaliza su mandato en diciembre.
La movilización fue
convocada por un grupo de seis fiscales, de los cuales varios investigan
presuntos delitos de funcionarios del gobierno. El motivo de la marcha
fue “rendir homenaje” al fallecido Nisman. Los manifestantes, la mayoría
bajo sus paraguas, pidieron “justicia” y gritaron “no tenemos miedo”.
Hubo
decenas de fiscales y jueces, incluso del interior del país, que
asistieron a la marcha en Buenos Aires. Entre ellos, los fiscales que
impulsaron marcha: José María Campagnoli, Guillermo Marijuan, Carlos
Rívolo, Ricardo Sáenz, Carlos Stornelli y Germán Moldes.
Nisman
fue hallado con un disparo en la cabeza el 18 de enero, cuatro días
después de denunciar a Fernández de Kirchner por el supuesto
encubrimiento a los iraníes acusados por el atentado a la mutual judía
AMIA en 1994 en Buenos Aires, donde hubo 85 muertos y cientos de
heridos. Iba a detallar su grave denuncia pero apareció sin vida un día
antes.
La denominada “marcha del silencio” fue convocada sin
consignas políticas ni identificaciones partidarias. Sin embargo, tuvo
el apoyo de los principales referentes de la oposición y fue criticada
por el gobierno, que habría “potenciado” la fuerza de la convocatoria,
según coincidieron varios analistas.
El kirchnerismo cuestionó
desde un comienzo la marcha y advirtió que es una manifestación política
“contra el gobierno” y “un intento de golpe de Estado”, cuyo objetivo
inicial quedó desvirtuado por sus fines políticos.
La denuncia de
Nisman contra la presidenta, su canciller, Héctor Timerman, y otros
dirigentes kirchneristas, dio lugar a una crisis política cuando al
gobierno de Fernández de Kirchner le restan diez meses de mandato.
Tras
la muerte del fiscal, la Justicia avanzó con su denuncia la semana
pasada al imputar a la jefa de Estado y el canciller, abriendo una
investigación al respecto.
La relación entre el kirchnerismo y el
Poder Judicial lleva años de tensión. Desplazamientos de procuradores,
fiscales y jueces, reformas del Consejo de la Magistratura y códigos se
fueron sucediendo a la par del avance de investigaciones a integrantes
del gobierno.
(Fuente: www.soychile.cl)