Tras
la aplastante derrota sufrida por el Partido de los Trabajadores (PT),
representado por Fernando Haddad en las elecciones ganadas a manos de
Jair Bolsonaro, representante del Partido Social Liberal (PSL), quedan
muchas lecturas por hacerse respecto a la hegemonía del PT que al
parecer se ha ido desintegrando en los últimos años desde la destitución
de Dilma Rousseff y hasta la detención de Lula da Silva, su principal
figura.
A raíz de esto, ¿qué rol tendrá de ahora en adelante Lula en el
PT? Según el académico del Instituto de Estudios Internacionales de la
Universidad de Chile Gilberto Aranda, la derrota “también obedece a la
estrategia errada de Lula de dilatar la entrega de la ‘antorcha’ tan
tardíamente al candidato Haddad”, al dar un paso al costado cuando la
campaña iba ya bien avanzada, en vista de la imposibilidad de seguir
postulando debido a la condena de 12 años de cárcel que actualmente está
cumpliendo.
Informó
a Emol que “haber estado a la espera del resultado judicial hasta el
último momento, sin lugar a dudas, complicó la posición de Haddad, que
le abrió un flanco, porque se le llamó ‘muñeco’, por parte de Bolsonaro,
pero además porque apenas tuvo un mes y medio para desplegar una
campaña”, agregó.
Para él el liderazgo hegemónico de Lula a la cabeza
del partido tiene que ser reconsiderado. Este proceso “tiene que venir
con un periodo de autorreflexión del PT de Lula, y de alguna manera
explorar la posibilidad de dejar emerger otros liderazgos. Ver qué
caminos tomar”.
Para
el académico, es indispensable que en el PT piensen en “desprenderse”
de Lula, especialmente por el contexto en el que se encuentra. “Seguir
dependiendo exclusivamente de la figura de Lula sería un error si
quieren trascender y lograr un mejor resultado del que ya tuvieron que
los mermó (…) y dejar emerger a otro.
Dilma estuvo muy influenciada
por la imagen de Lula y Haddad ni hablar. Entonces, el PT tiene que ser
capaz de seguir un camino institucional, es decir, partir de las
instituciones, por sobre los líderes carismáticos”, indicó a Emol. Por
su parte, la académica de la Universidad de Santiago y experta en
gobernabilidad de América Latina Lucía Dammert, va en la línea con lo
que señala Aranda.
“Lula es y va a ser un líder histórico del PT,
entiendo que lo que viene ahora va a mantener la lucha por un proceso
justo en términos de la justicia procedimental en Brasil y probablemente
van a hacer valer su peso en el Congreso, para reclamar por algunas
imputaciones que ha tenido el partido y él (Lula) en particular”.
Pero
señaló que “espero que el partido se dé cuenta también de que esta
elección es una declaración ciudadana de que se requieren nuevos
liderazgos. Ya se cumplió una etapa, y en esta nueva etapa deberían de
resurgir nuevos liderazgos con nuevas tácticas políticas”, expresó la
socióloga.
Por
otro lado, a pesar de la derrota vivida en las urnas el domingo en las
elecciones presidenciales, según Aranda esto no significa un “término
del PT”.
“El Partido de los Trabajadores, que no desaparece para nada
(…), es el partido que tiene más diputados en un escenario híper
fragmentado, pero igual tiene 56 de 519, que es el que más tiene, y el
PSL con 52”, explicó el académico. A pesar de la derrota presidencial,
el PT sigue siendo mayoría en el Congreso. “El nordeste es un ejemplo de
los sectores que siguen votando por ellos.
En el sector más pauperizado
de Brasil siguió ganando Haddad y el PT, por lo tanto, todavía tienen
feudos electorales, el tema es cómo volver a reconquistar a las clases
medias y a las grandes ciudades como Río y Sao Paulo”, agregó. Según el
experto esta no es una derrota solo del PT, sino que “es una derrota
para el sistema político brasileño. La gente votó, más que por
Bolsonaro, por el antisistema en contra de la clase política, y de
alguna manera Bolsonaro representó la reivindicación de esta diferencia
del ciudadano común con la clase política”.
Para
Aranda, la situación en la que se encuentra el PT no es el peor de los
escenarios, “si vemos las parlamentarias, todavía no es una derrota tan
fuerte como el Partido Social Demócrata o del Movimiento Democrático
Brasilero, partidos de centro izquierda y centro derecha, que sufren
mucho más y que su representación queda absolutamente disminuida. (….)
Por lo tanto, esta derrota es una derrota general y no extingue o no
hace desaparecer su representación parlamentaria”.