Así, el canciller francés Laurent Fabius denunció el miércoles en la
ONU que los ataques aéreos rusos en Siria podrían no haber apuntado contra el
EI, exigiendo garantías de los objetivos reales de Moscú.
Por su parte, la Casa Blanca dijo que es “demasiado pronto” para decir
cuáles fueron los blancos de los ataques aéreos rusos en Siria, y qué resultó
efectivamente bombardeado.
Poco antes, una fuente del Pentágono había dicho que los ataques rusos
en Siria estuvieron dirigidos contra fuerzas de la oposición y no contra el
grupo EI.
El Estado Islámico no podrá ser vencido en Siria si Asad permanece en
el poder, declaró por su parte el secretario de Estado norteamericano John
Kerry en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Durante una reunión presidida por su homólogo ruso Serguei Lavrov,
Kerry declaró además que Estados Unidos estaba dispuesto a aprobar los ataques
rusos en Siria si son “realmente” contra el EI.
Horas antes, los aviones rusos habían golpeado “con precisión blancos
en tierra de los terroristas del grupo Estado Islámico en Siria”, según el
general Igor Konashenkov, portavoz del ministerio de Defensa.
Concretamente se destruyeron “equipamientos militares”, “depósitos de
armas y municiones” y herramientas de comunicación del grupo yihadista, que el
año pasado proclamó un “califato” en los territorios bajo su control en Irak y
Siria.