El atentado hacia la vicepresidenta cumplió un año el viernes. El episodio conmocionó a Argentina el 1 de septiembre de 2022 y aún hoy sigue dando que hablar por el estado de la causa, cuya parte central está elevada a juicio oral y ya tiene detenidos por la autoría material.
Sin embargo, desde la defensa de la expresidenta reclaman el accionar de la Justicia durante toda la instrucción y la “inacción” para investigar la existencia de autores intelectuales y presuntas vinculaciones con el dirigente de la oposición, Gerardo Milman. Además, el suceso se ramificó en causas distintas que se tramitan en el Poder Judicial.
Cómo fue el ataque a Cristina Kirchner
Cerca de las 21:00 horas del jueves 1 de septiembre, Fernández saludaba a quienes le manifestaban su apoyo en la puerta de su departamento del barrio porteño de Recoleta.
Cristina recibía el respaldo de la militancia ante el pedido del fiscal Diego Luciani de 12 años de prisión en su contra en el marco de la Causa Vialidad.
En el tumulto por su llegada, un joven, que se presentaba como vendedor ambulante, gatilló dos veces sin éxito sobre su cabeza.
Se trata de Fernando André Sabag Montiel, hoy detenido y acusado de haber intentado matar, con premeditación, a la vicepresidenta.
Para esto contó con la planificación y acuerdo previo de su entonces novia, Brenda Uliarte, de 23 años, quien también está detenida, y de su amigo Gabriel Nicolás Carrizo, de 27 años, detenido como el líder de “la banda de los copitos”.
Los tres, además, participaban en chats en los que se compartían mensajes de odio y amenazas contra Cristina Fernández.
Según el estudio de las cámaras de la Ciudad de Buenos Aires que investigó la Justicia, la pareja tomó la línea C del metro bonaerense (Subte) y fue al domicilio de Cristina , donde la esperaban sus seguidores. Estudiaron el lugar donde arribaría y cuando llegó Sabag Montiel se acercó hasta la vicepresidenta, momento en el que a centímetros de su rostro gatilló dos veces.
El atacante utilizó una Bersa 32 modelo Lusber 84, que no produjo disparos porque “la bala no se había alojado en la recámara de la pistola”, según figura en el requerimiento de elevación a juicio de la fiscalía. Pero sí tenía balas en el cargador.
Segundos después, los custodios redujeron al agresor hasta que llegó la Policía para detenerlo. Cristina no se dio cuenta de que la habían apuntado con un arma sino que en ese momento se agachó para recoger un libro y luego siguió saludando. Incluso, a pesar de la advertencia de militantes que vieron que Sabag Montiel estaba armado, los custodios creían que se trataba de una pelea entre militantes.
En las imágenes, se ve que Uliarte se alejó de su novio detenido: fue apresada a los tres días. La causa quedó en manos del fiscal Carlos Rívolo y la jueza María Eugenia Capuchetti, a quienes los abogados defensores de la expresidenta pidieron recusar y ambas solicitudes fueron rechazadas.
El presidente Alberto Fernández, uno de los primeros dirigentes en reunirse con la vicepresidenta tras el atentado, declaró feriado el día siguiente.
“Es el hecho más grave desde que hemos recuperado nuestra democracia”, aseguró el mandatario, en un mensaje grabado poco después del intento de asesinato.
También la dirigencia opositora salió a solidarizarse, aunque sus comentarios no fueron bien recibidos por el kirchnerismo, que los responsabilizó de incitar al odio con sus discursos.
Los detenidos: Sabag Montiel, Uliarte y Carrizo
Uliarte estaba presente en las inmediaciones del lugar del ataque, al cual arribaron conjuntamente con su pareja. Antes del episodio había sido entrevistada en los estudios de Crónica, donde cuestionaba al kirchnerismo y su política de planes sociales. Compartían un departamento de un ambiente en el partido bonaerense de San Martín con Sabag Montiel.
En un allanamiento a la casa del padre de Uliarte encontraron un papel que decía “La Regla de Tueller (pistola versus navaja)”. Luego de mucha insistencia por parte de la querella, el fiscal Carlos Rívolo, quien tiene delegada la investigación, ordenó realizar una pericia caligráfica para determinar si el escrito secuestrado en la causa corresponde con la escritura de alguno de los tres detenidos por el intento de magnicidio, Sabag Montiel, Uliarte o Carrizo.
La denominada “regla de Tueller” alude a la distancia mínima que necesita una persona (por caso, un miembro de una fuerza de seguridad) para tener chances de defenderse de manera efectiva con un arma de fuego frente a una agresión con un arma blanca.
Considerando que un agente promedio puede desenfundar y disparar en 1,5 segundos, se calcula que un agresor puede recorrer en ese tiempo unos 6.4 metros. Es decir, que más de 7 metros es una “distancia segura” entre un policía armado y un agresor con cuchillo.
En el caso de Carrizo, se comprobó que también estaba al tanto de la planificación del intento de magnicidio. Incluso, en los días posteriores había publicado un estado de WhastApp que decía: “Seguro el próximo sos vos Alberto, ¡Tené Cuidado!”.
Para la fiscalía, Carrizo tomó parte, “prestando su acuerdo y cooperación”, en la organización del atentado. Incluso llegó a aportar una pistola calibre 22 corto, que no se terminó utilizando.
El tramo central del expediente, ya elevado a juicio, se encuentra en manos del Tribunal Oral Federal (TOF) 6, que en los próximos días correrá vista a las partes -fiscalía, querella y defensas- para que ofrezcan prueba de cara al debate oral que aún no tiene fecha.
El TOF 6 no tiene jueces titulares y está integrado, de momento, por los subrogantes Sabrina Namer, Daniel Obligado e Ignacio Fornari, mientras que la fiscal del debate oral y público será Gabriela Baigún. En el juicio participará la querella de la exmandataria, representada por los abogados José Manuel Ubeira y Marcos Aldazábal.
(Perfil).