Las autoridades de
Indonesia cifraron en 37 a las personas fallecidas tras el terremoto de
magnitud 7 ocurrido este domingo en la turística isla de Lombok.
El
fenómeno, además, causó daños materiales que también afectaron a la
vecina Bali. El sismo, cuyo hipocentro se situó a 10 metros de
profundidad, se produjo una semana después de otro movimiento telúrico
6,4 Richter que dejó 16 muertos y 355 heridos, además de daños en cerca
de 1.500 edificios,
en Lombok. Una de las víctimas de esta jornada es un estudiante de 14
años que fue aplastado al derrumbarse la escuela islámica en la que se
encontraba rezando y que murió en el hospital de Mataram, la principal
ciudad de la isla.
El ministro de Interior de Singapur, K. Shanmugan,
que se encuentra en Mataram afirmó que hubo escenas de pánico y daños en
el hotel donde se hospeda. “Estaba en mi habitación, en la planta 10,
trabajando con mi computador portátil. De pronto la habitación se agitó
violentamente, se abrieron grietas en las paredes, era prácticamente
imposible mantenerse de pie. Escuché gritos”, indicó Shanmugan en su
cuenta de Facebook.