El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reconoció el martes un “trágico caso en el que nuestras fuerzas alcanzaron involuntariamente a personas inocentes” después de que un convoy de ayuda dirigido por World Central Kitchen fuera atacado en Gaza.
En el ataque murieron siete trabajadores humanitarios de países como Estados Unidos, el Reino Unido, Polonia y Australia.
El grupo de asistencia, que se ha convertido en un actor importante en el suministro de ayuda al territorio en un esfuerzo por aliviar la crisis humanitaria, culpó a las fuerzas israelíes del ataque mortal y dijo el martes que suspendía sus operaciones en la región.
La muerte de los trabajadores humanitarios, que viajaban en vehículos claramente identificados, suscitó la condena de organizaciones humanitarias y de varios gobiernos cuyos ciudadanos se encontraban entre los fallecidos.
“Desgraciadamente, en el último día se produjo un trágico caso en el que nuestras fuerzas alcanzaron involuntariamente a personas inocentes en la franja de Gaza”, declaró Netanyahu. “Ocurre en la guerra, lo estamos examinando a fondo, estamos en contacto con los gobiernos y haremos todo lo posible para que esto no vuelva a ocurrir”.
No mencionó directamente el incidente de World Central Kitchen, pero un funcionario israelí familiarizado con el asunto, que habló en condición de anonimato porque la investigación aún continúa, dijo que Netanyahu se refería al ataque contra el convoy del grupo de ayuda.
El mortífero episodio dejó en evidencia los peligros a los que se enfrentan los trabajadores humanitarios en Gaza, que con frecuencia atraviesan el territorio en coordinación con Israel para entregar alimentos y otra ayuda vital a los palestinos que padecen hambre extrema.
La organización World Central Kitchen, recién llegada a la labor humanitaria en Gaza, ha asumido un papel importante en la distribución de ayuda en el enclave, llevando los primeros alimentos por vía marítima y repartiendo millones de comidas calientes en cocinas improvisadas.
Erin Gore, directora ejecutiva de la organización sin ánimo de lucro, dijo que los trabajadores del grupo habían muerto en “un ataque selectivo” del ejército israelí, sin aportar pruebas.
(The New York Times)