Mientras la Presidente Michelle
Bachelet presentaba ayer la reforma de pensiones que se realizará a través de
tres proyectos de ley, afuera de La Moneda un grupo personas se manifestó en
contra de las AFP.
Con carteles y banderas
demostraron su rechazo a lo anunciado por la Presidenta, quien detalló que se
trata de “un proyecto de ley que crea el Ahorro Colectivo, otro que perfecciona
la regulación del sistema de capitalización individual y una reforma
constitucional que crea el Consejo de Ahorro Colectivo”.
Sin embargo, la reforma fue
criticada duramente por el presidente de la Confederación de la Producción y
del Comercio, Alfredo Moreno, quien dijo que “si bien estamos totalmente de
acuerdo en que tiene que haber un aporte solidario y mejorar la situación de
los pensionados actuales, nos parece que eso no puede provenir de las mismas
personas que recibirán el aporte. Estamos quitándole el 2% a personas que
tienen rentas bajas y a personas con retas medias, solamente a aquellos que
cotizan para poder financiar este beneficio. Nos parece que esto debe provenir
del sistema tributario, que cobra proporcional a lo que la gente gana, no tiene
límites, es decir, los que más ganan tiene tasas más altas de tributación”,
aseguró.
Asimismo, reiteró los reparos a
la iniciativa en relación a la creación de una nueva entidad pública y sobre la
forma en que se hará más solidario el sistema. “Nos parece que no tiene sentido
una nueva entidad estatal con toda una organización, con costos, cuando esos
ahorros se pueden administrar de la misma manera que hoy día se hace sin ningún
costo”, enfatizó.
En la UDI
En tanto, desde la UDI acusaron
que se trata de una reforma “improvisada e ideológica”.
Al respecto, el senador Hernán
Larraín comentó que la propuesta hecha por el Gobierno “conlleva los elementos
que han caracterizado a las reformas que ha impulsado durante su mandato, en lo
fundamental, son reformas improvisadas, no han sido capaces de llegar a
acuerdo. En este caso además en forma completamente inoportuna se presentan al
final de su Gobierno, como una manera quizás de instalar un divertimento
electoral, pero con muy poca realidad para poder hacer efectiva una reforma tan
compleja como ésta”.
El senador recalcó que “nos
parece inexplicable que el 40% del aumento de las cotizaciones se lo quiten a
los trabajadores, so pretexto de pasarlo a otros que tengan pensiones bajas”. Y
agregó que “además esta es una reforma ideológica, siguiendo la huella de las
anteriores, porque no se confía en el sector privado y se crea un ente estatal
para tratar de corregir los problemas (…) el problema no ha estado en la
administración de los recursos, sino en las bajas pensiones que obedecen a
otros factores y, por lo tanto, al equivocarse de diagnóstico es la huella
ideológica”.
Por su parte, el diputado
Patricio Melero precisó que se trata de una reforma “regresiva, porque la van a
terminar pagando los trabajadores con contrato para financiar las pensiones de
los futuros jubilados”. “El problema es que va por el camino de meter la mano
en el bolsillo del futuro jubilado, en vez de hacerlo desde el bolsillo del
Estado, una mala solución que va a también tener impacto en las cotizaciones
que a futuro se vayan realizado”, detalló Melero. Asimismo, planteó que
destinarán todos sus esfuerzos “a defender por sobre todo el derecho de los
trabajadores y que las pensiones y el mejoramiento de ellas se haga con el
bolsillo del Estado y no del futuro jubilado”.