Damaris Carrimán contó que la gente comenzó a desesperarse y “aún en
medio del terremoto, no sé cómo corrimos con mis compañeras, volvimos a la caseta
y abrimos las barreras”.
Según explicó la joven al Dínamo, en un principio la empresa le
descontaría alrededor de 21 mil pesos, pero finalmente logró que esa cifra
fuera recudida a 6 mil 400.
“En cada réplica que había levantaba a barrera y la jefa empezó a
decirnos que no se podían levantar las barreras. Yo quería irme porque tengo
una hija, tengo familia y estaba desesperada. Y me dijo que no, que habían
ordenado que nadie se podía ir y me retuvieron hasta el fin del turno”, el que
terminaba a las 23:00 horas.