Aunque la diligencia fue
calificada como “reservada”, se explica que los archivos recuperados con los
peritajes técnicos fueron imposibles de leer.
Los pocos archivos
rescatados en el sistema de almacenamiento tenían un formato no reconocido.
Además, el equipo tampoco contaba con sistema operativo.
El documento señala que
“correspondiente a peritaje de computador utilizado por el señor Sebastián
Dávalos en el Palacio de La Moneda, Número Unico de Evidencia (NUE) 1604356,
del cual se pudo concluir que el disco se encontraba borrado y sin formato,
donde se realizaron búsquedas de palabras claves, encontrando algunos archivos
recuperados donde se mencionan estas, sin embargo, la información contenida no
se encontraba relacionada a la investigación, o los archivos no pudieron ser
visualizados”.
Los profesionales
informáticos a cargo del peritaje buscaron archivos con los nombres “Chadwick”,
por el síndico de quiebras; “Luksic” en relación al préstamo del Banco de Chile
y “San Diego”, respecto a uno de los predios de Machalí.
Según la información
recibida por el fiscal regional Luis Toledo, no hubo forma de acceder a los
archivos que contenían dichas palabras clave.