“La niña
estaba poseída por el demonio”. Eso le dijeron la madre y la hermana de Dayana
Escobar a Carabineros cuando los efectivos llegaron a constatar la muerte de la pequeña de tan sólo 7 años en un presunto “ritual de sanación”, que incluyó echarle un fuerte chorro de agua que le
provocó asfixia y la muerte en una tina ubicada en su casa del sector rural de
El Cajón, Machalí,
Región de O’Higgins.
Así lo dio a conocer hoy la fiscal Nayalet Mancilla, quien formalizó por
parricidio a los padres de la niña y por homicidio a la hermana y cuñado de la
menor.
En la audiencia se dio a conocer también un informe del Servicio Médico Legal,
que confirmó la causa de muerte de Dayana y encontró quemaduras en su cuerpo.
Según el cuñado de Dayana, Javier Rivas, esas lesiones se las habrían provocado
cuando al verla desmayada y fría, trataron de temperarla usando un secador de
pelo.
Según la fiscal, cuando llegó Carabineros, el padre se encontraba discutiendo
con la mamá de Dayana y la hermana de ésta no soltaba su cuerpo. Ahí fue cuando
Rivas les contó que venían haciendo “sanaciones” hace una semana porque su hija
pequeña y su esposa también habían sido poseídas por el diablo.
Víctor Escobar, el padre de la menor, contó que cuando llegó a la casa se
encontró con la macabra escena de su hija menor muerta en una tina y que era su
esposa la que le echaba agua helada mientras su hija mayor la sujetaba. “Ella
ya no tenía firmeza en el cuerpo”, relató.
El pastor evangélico Raúl Palomino (63 años), quien sería el asesor espiritual
de la familia de la pequeña Dayana, negó una supuesta participación en el deceso de la niña, sepultada ayer en un
cementerio de Rancagua. Ayer declaró ante la PDI y se defendió ante las
acusaciones que lo tienen como el inspirador del hecho.