Curicó
Unido celebraba sus 45 años con un partido complejo por delante. Ante
Unión Española, el cuadro tortero necesitaba darle la primera alegría
del 2018 a sus hinchas, que habían llegado con la esperanza puesta en
que el cumpleaños del club se celebraría de una manera especial.
Pero,
la torta se aguaba y el café se cargaba de moho, porque Unión Española
ya a los segundos de empezado el encuentro se ponía arriba, gracias a un
error defensivo aprovechado por el hábil Pablo Aránguiz (1’).
Peor
panorama se avistaba tras el 2-0 puesto por Tobías Figueroa (9’), que
ponía una lápida tempranera y que convertía una celebración en un mar de
lamentos… y garabatos.
El
descuento de Gabriel Vargas ponía esa cuota de esperanza en los hinchas
que repletaban el Bicentenario La Granja (37’), aunque ese sol en el
horizonte pronto se volvería a transformar en una pesadilla, tras una
fea falta de Nelson Rebolledo sobre Ramiro Carrera (41’).
Con un hombre
menos, los torteros se iban al descanso.
Y
lo que celebraba el nacimiento del club, poco a poco se fue
transformando en una especie de funeral. Es que la supremacía de la
Unión era demasiado clara y Tobías Figueroa marcaba su triplete de la
jornada, gracias a una buena ejecución de un penal (67’) y un tiro a
boca de arco (75’).
Tres
goles de diferencia, parecían mandar el cumpleaños a la punta del
cerro. Pero, la garra curicana pudo más.
Ricardo Blanco ponía un 4-2 que
le daba algo de justicia a los esfuerzos locales (86’) y cuando se
creía que la suerte estaba tirada, Gabriel Vargas decretaba un increíble
4-3 (90’).
Las
serpentinas volaron, cuando, finalmente, Mauro Quiroga ponía el ampate
(90+1’) y destaba la locura local. Un cumpleaños sufrido, pero que a la
larga, fue más festejado que una victoria clara y amplia.