Un
grupo de ex alumnos del Instituto Alonso de Ercilla están haciendo
circular una carta con el objetivo de pedirle a la congregación de los
Hermanos Maristas que quienes han sido sindicados como responsables de
supuestos abusos sexuales, retornen al país para responder por las
acusaciones.
“Llamamos a la congregación a traer a Chile a la brevedad a
todo religioso o laico sospechoso en los casos de abuso sexual contra
menores que no se encuentre en el país a fin de que pueda responder ante
la justicia”, es parte de lo que se expresa en la misiva a la que tuvo
acceso Emol.
La
iniciativa apunta a que se siga denunciando todo tipo de hechos que,
afirman, hayan sido efectuados por los religiosos maristas y llama a
todos quienes sufrieran algún presunto vejamen por parte de quienes se
desempeñaron en el establecimiento educacional.
“Todos los alumnos y ex
alumnos maristas que hayan sido víctimas de abusos mientras se
encontraban al cuidado de la congregación, los instamos a que hagan la
denuncia correspondiente”, añaden en la carta de ocho puntos. Otro punto
importante de la carta es donde los ex alumnos maristas expresan su
preocupación por la vivienda que comparten los hermanos maristas.
“Exigimos, con la misma urgencia, que los hermanos involucrados en las
denuncias sean retirados de la vivienda de la Comunidad Marista de
Sótero Sanz, a fin de evitar cualquier posibilidad de encubrimiento por
parte de los mismos”, señala.
Actualmente son más de 700 personas las
que han adherido a la moción, entre ellos Isaac Givovich, uno de los
denunciantes que el pasado jueves en Tele13 Radio dio a conocer
impactantes declaraciones en contra del hermano marista Adolfo Fuentes.
“Fui abusado en nombre de Dios. Había todo un ritual detrás del abuso,
es un patrón de conducta presente en todos los hermanos maristas que han
sido implicados en los casos”, confesó Givovich.
“Iluminar con la verdad este oscuro episodio”
La
carta además en su punto número 1 sostiene: “Entregamos nuestro total
apoyo y solidaridad a los ex alumnos que han sido víctimas de estos
repudiables abusos, a aquellos que se han atrevido a denunciarlos a
riesgo de hacerlos públicos y a sus familias que han padecido silencioso
dolor. Les creemos
y confiamos en que su testimonio ayudará a sanar a toda la familia
marista”. “Estamos y estaremos atentos a las acciones iniciadas por las
autoridades de la congregación, nos parece conveniente intensificar los
esfuerzos para iluminar con la verdad este oscuro episodio”, completa en
el punto 2.
“Aún
entendiendo que existe la obligación que impone el secreto de la
investigación de la fiscalía, creemos que se puede hacer un mayor
esfuerzo por parte de los representantes de los maristas en Chile para
informar a la comunidad del Instituto Alonso de Ercilla y a sus
exalumnos. Toda la comunidad debe comprometer su real y decidida
colaboración”, agregan.
En el punto 3 la carta dice: “Condenamos toda
manipulación
pasada o futura de la verdad, lo cual pareciera haber ocurrido ante el
reconocimiento de la demora en denunciar los delitos de los que se tuvo
conocimiento hace más de siete años”.
Mientras que el 4 manifiesta que
“consideramos esencial para recuperar la confianza en la congregación
una declaración clara y detallada por parte de la congregación acerca de
la forma de proceder antes las situaciones de abuso en el pasado.
Valoramos la petición de perdón de sus representantes pero, al mismo
tiempo, exigimos transparencia acerca de que mecanismos, procedimientos y
decisiones que tomaban en forma alternativa a la presentación ante la
justicia de los delitos y los victimarios involucrados”.