El historiador aeronáutico Dan Toro, explicó diferentes aspectos de los hitos del C-130 Hércules, modelo de avión siniestrado camino a la Antártica, y que actualmente está en proceso de búsqueda y rescate.
Plenamente integrado a su misión y a la FACh, los Hércules han sido la base esencial de la consolidación de la soberanía chilena en su territorio antártico, efectuando vuelos de reconocimiento, lanzamiento de carga y estudios de navegación, siendo el principal apoyo para la realización del primer vuelo directo de dos Twin Otter entre Punta Arenas y la Base Teniente Marsh el 12 de Febrero de 1980. En la misión participó el Fach-996, al mando del entonces Coronel (A) Jaime Parra Santos.
Dan Toro señaló que “el mismo FACh-996, esta vez al mando del coronel (A) Jorge Iturriaga M. y de copiloto el entonces comandante de Escuadrilla (A) Patricio Ríos, efectúa el primer lanzamiento de paracaidistas en la Antártida y luego el primer aterrizaje de un Hércules con las insignias chilenas en el continente del futuro. El 22 de marzo de 1980”.
Vale la pena señalar que las Operaciones Skúa (4 en total) fueron efectuadas entre noviembre de 1979 y marzo de 1984 y en donde participaron activamente los Hércules en la construcción de la Villa Las Estrellas, la reactivación de la Base Gabriel González Videla y la Sub-Base en la Isla Adelaida, donde también se transporta el primer helicóptero de la FACh al lugar.
Toro complementó que “se sucedieron muchas otras operaciones sobre el Continente Antártico llegando la institución hasta el mismo Polo Sur en varias ocasiones y en donde los Hércules tuvieron a su cargo el traslado de todo lo necesario para cumplir con las misiones. Algunas de ellas fueron las Exploraciones Antárticas efectuadas entre los años 1985 y 1990 más conocidas como Operación Polar, 6 en total”.
Es así que desde entonces y hasta nuestros días los viajes a la Base Aérea Antártica “Presidente Eduardo Frei Montalva” son casi una rutina, manteniendo comunicadas y abastecidas las dotaciones que colonizan esas latitudes realizando las más variadas actividades en función de la investigación científica, soberanía y el apoyo a las estaciones internacionales instaladas en el lugar.
Dentro de este proceso, Toro expuso que “En la década de los noventa se incrementa la capacidad de los Aviones Hércules Nacionales al incorporarse cuatro Unidades del Modelo B, para posteriormente en el 2015 comenzar esta nueva partida de Cuatro Unidades Más de la versión KC-130, Con lo que podemos resaltar que nuestra Institución Aérea ha operado diez Unidades de este noble y trabajador aparato siendo esta trágica circunstancia que hoy se vive en la única de esta aeronave en Chile”.
En 1995 este modelo de avión tuvo uno de sus grandes hitos con el aterrizaje sobre la pista de hielo en Patriot Hills para continuar al año siguiente con la Operación “Aurora Austral” y que fue la primera exploración transpolar antártica con destino a la estación norteamericana de Mc Murdo y al Polo Sur.
En enero de 1999, un Hércules transportó al Continente Antártico un vehículo explorador de la NASA destinado a buscar meteoritos entre los hielos. El robot Nomad fue desarrollado por investigadores estadounidenses y fue telecomandado vía satelital con la sede de la Universidad de Carnegie Mellon.
Toro manifestó que “una de las últimas misiones destacadas realizadas por estos nobles Hércules fue en febrero del 2010 al formar parte del tercer Puente Aéreo realizado en Chile y que tuvo como principal objetivo llevar todo tipo de ayuda a los damnificados por el gran sismo y tsunami que destruyó una vasta zona de nuestro territorio. Hasta ahora, es el único cuadrimotor que ha aterrizado en Alto Palena y en Futaleufú- como también en la pista de características permafrost en la Base Aérea Presidente Frei o en el hielo de la Antártica hasta el Polo Sur mismo, límite austral de Chile señalado por el Libertador Bernardo O’Higgins”.
Difícilmente se puede resumir la historia del C-130 en Chile, sin omitir alguna misión que haya protagonizado o apoyado, pero es un intento de desarrollar el conocimiento de su vida útil con nuestra Fuerza Aérea, la cual en función de su eficiencia operativa ya ha delineado los parámetros de un nuevo transporte. Cariñosamente conocido como “chanchito” o “camión volador”, el Hércules siempre ha sido motivo de admiración por parte de la gran mayoría de los aficionados, cultores o amantes de la aviación; engrandecido por su nombre, aunque de dimensiones normales comparativamente con las “bestias” que surcan el espacio en la actualidad.
Con 40 años de uso operacional, estos bien llamados Hércules bien podrían estar activos unos veinte más y siempre serán pocos cuando nos sobrevienen los desastres naturales, siendo la actual tragedia un hecho lamentable dentro de la historia de servicio surcando los cielos.