Acompañado de un abogado, el
religioso llegó a las 15.00 horas y a las 17.00 horas seguía reunido con
el persecutor Sergio Pérez, de la Unidad de Alta Complejidad, a cargo
de la investigación iniciada el 23 de marzo.
La diócesis de Rancagua
informó que suspendió a 14 sacerdotes involucrados en presuntos delitos
sexuales, medida adoptada tras un nuevo escándalo que sacude a la
Iglesia Católica chilena.
Según reveló T13, los curas que pertenecerían a
una cofradía llamada “La Familia” habrían incurrido en conductas
impropias, caso que se destapa tras las reuniones del Papa Francisco con
los obispos por el caso Karadima.
El hecho fue denunciado por la ex
coordinadora de la pastoral juvenil de la zona, Elisa Fernández, quien
creó un perfil falso en Facebook, donde se hizo pasar por un menor de
edad y contactó al párroco de Paredones, Luis Rubio, quien le envió
mensajes de contenido sexual e imágenes desnudo.
Según la Conferencia
Episcopal, el sacerdote reconoció “comportamiento impropio” y fue
suspendido de sus funciones. Sin embargo, las críticas cayeron sobre el
obispo Goic, a quien la denunciante aseguró entregó los antecedentes de
la situación hace más de un año.