“Por ahora no es un lugar de dignidad, es un lugar de confrontación”

“Es
el lugar donde todo ocurre”, dice Luis Eduardo Bresciani, director de
la Escuela de Arquitectura de la U. Católica, al hablar de la Plaza
Baquedano, la que fue referida en la primera noche del Festival de Viña
por el humorista Stefan Kramer como “Plaza de la Dignidad”, un nombre
que le fue puesto por el movimiento social. “Hoy no es un lugar de
dignidad, en términos de como fue simbolizado el 25 de octubre con la
gran marcha del millón de personas, sino que es un lugar de tensión, de
confrontación, pero también de símbolos”, aseguró en conversación con
Radio Universo.

A
su juicio, “la ciudad es un fenómeno de largo aliento” y es probable en
unos años más el lugar haya cobrado un nuevo significado. “Puede ser
‘dignidad’, pero tiene que pasar más tiempo, más acuerdos sociales, y
hoy día es más bien un lugar de conflicto, no un lugar de dignidad”,
dijo. “Se ha convertido en un lugar de enfrentamiento entre dos formas
de violencia: una por parte del Estado, que la policía no ha logrado
manejar, que es la violación a los DD.HH., y una violencia de un grupo
de jóvenes que siente que la única forma de participar en la sociedad es
a través de la destrucción”, añadió. El espacio, para él, es una fuente
que “genera tensión y miedos”. “Los lugares cobran nombres y
significados en procesos más largos y esperamos que en los próximos años
uno pueda darle el significado que corresponde”, afirmó.

Las dos caras de Viña

Además
de reparar en la forma de nombrar la plaza, el académico realizó un
análisis a lo que se dio en la primera noche del certamen: un
espectáculo que se transmitió por televisión a varios países, y a pocas
cuadras una serie
de ataques
vandálicos. “Para todos es súper complejo comprender cómo estas cosas
ocurren. La ciudad siempre ha sido espacio de encuentro, pero también de
conflicto. Quizás la única diferencia con la ciudad previa al 18 de
octubre es que el conflicto, la violencia y los espacios de encuentro se
daban en distintos lugares de Santiago en forma simultánea y uno no los
podía ver al mismo tiempo”, comentó.

“Lo
que ocurre en la mal llamada ‘zona cero’ de Plaza Italia claramente han
sido los paisajes cotidianos de muchas poblaciones del Gran Santiago
durante un tiempo largo: un tercio de la ciudad se pare
ce a la Plaza Italia actual y nadie lo veía”, agregó.

(Emol).

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