Coincidiendo
con las apreciaciones esgrimidas hace algunos días por el director de
Tránsito del Municipio de Punta Arenas, Sergio Oyarzo, la secretaria
ejecutiva de la Conaset, Gabriela Rosende, dijo que la utilización de
tecnología resulta fundamental para el control de la velocidad en las
vías urbanas y que su uso “ha generado un impacto positivo en diversos
países”.
El
tema surge luego que el pasado martes la sala del Senado rechazara
aprobar la disminución de la velocidad, de 60 a 50 km/h en las zonas
urbanas, argumentando -los legisladores de Chile Vamos- aumento de la
congestión y demora en la llegada a destino.
Asimismo, se planteó que el aumento de la velocidad en las autopistas,
de 100 a 120 Km/h (en 2002), no se tradujo en un aumento de los
accidentes de tránsito.
Sin
embargo, la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito maneja una
versión distinta. Sus estadísticas indican sobre esto último que los
accidentes aumentaron en 29% desde que se decretó dicho aumento en la
velocidad. Lo anterior se refuerza con un estudio realizado por el
Ministerio de Transportes, que arrojó que un 38% de los automovilistas,
es decir, cuatro de cada 10, conduce a exceso de velocidad -sobre los 60
kilómetros por hora- en ciudades como Santiago, Concepción y
Valparaíso.
Durante
la discusión en sala, los congresistas de oposición plantearon también
que tampoco se debe reponer el control de velocidad de los fotorradares,
acusando a los municipios de buscar recaudar recursos más que
monitorear la conducta de los conductores.
La
iniciativa había recibido luz verde de manera amplia en la comisión,
por lo que la negativa en sala resultó sorpresiva para el Gobierno. Por
tal razón, el Ejecutivo intentará reponer este proyecto de ley, ahora en
la Cámara de Diputados.
Proyecto pendiente
El
director de Tránsito del Municipio de Punta Arenas, Sergio Oyarzo,
mencionó que una iniciativa interesante de incorporar, pero que
lamentablemente duerme en el Parlamento (desde 2014), es el denominado
proyecto “CATI”, Centro Automatizado de Tratamiento de Infracciones por
Exceso de Velocidad.
La
iniciativa apunta a la creación de un organismo autónomo encargado de
la instalación y monitoreo de cámaras automatizadas en puntos de alta
accidentabilidad, con el fin de detectar a los conductores que circulen a
exceso de velocidad, más cuando las estadísticas indican que sólo
cuatro de cada 10 mil infracciones por velocidad logran ser detectadas
por la fiscalización humana.
El
proyecto está inspirado en los modelos francés y español, y apunta a
modernizar el antiguo sistema de fotorradares de fines de los 90.
El mismo Oyarzo puso como ejemplo
lo útil que resultaría incorporar en el sector de Costanera señalética
que informe al conductor sobre la velocidad. “Me parece que este sería
un sistema mucho más efectivo, que contribuiría de manera efectiva a
prevención de accidentes, porque es mejor advertir que cursar un parte”,
enfatizó.