Aunque se define a favor del aborto, Axel Kaiser aclara que “no existe una sola posición liberal” frente al tema. Más aún, agrega que “en el liberalismo originario o clásico se puede ser partidario o contrario al aborto”. Esto luego que la semana pasada, el precandidato presidencial Felipe Kast pusiera sobre la mesa el debate al respecto, luego de señalar: “Estoy en contra del aborto, porque soy liberal”
Lo anterior le granjeó fuertes críticas de dos encumbrados columnistas dominicales -Carlos Peña en El Mercurio y Sebastián Edwards en La Tercera-, pero Kaiser, director ejecutivo de la Fundación para el Progreso y quizás el máximo exponente de la corriente filosófica y política en Chile, sostiene que Kast no deja de ser liberal por estar en contra de la interrupción del embarazo.
¿Qué es ser liberal?
El liberalismo es una filosofía que promueve el respeto por los proyectos de vida y la propiedad ajenas. Implica por lo mismo límites claros a la acción de las personas y a la del Estado, limites que se fundan precisamente en derechos individuales. Un liberal, por lo tanto, cree en la capacidad de cada persona de dirigir su proyecto de vida y de conservar los frutos de su trabajo rechazando el paternalismo y el intervencionismo estatal. “Piñera tampoco es atiliberal como algunos dicen, aunque muchas de sus posturas sean más bien socialdemócratas moderadas” Axel KaiserSi bien en muchos casos acepta la redistribución, esta debe ser limitada y siempre justificada porque entiende que para realizarla el Estado debe afectar propiedad y derechos legítimos de terceros.
En el liberalismo existe, por decirlo de alguna manera, una presunción a favor de la libertad individual y la carga de la prueba siempre está del lado de quienes pretenden afectarla. Fuera de ello, el liberal ve en la libertad – de ahí el nombre- y no en el Estado la fuente esencial del progreso. Esto porque en la tradición liberal el progreso se entiende como el producto del orden espontáneo que a su vez se sigue de la libre interacción de las personas. Dado que el progreso es el descubrimiento de lo que no se conoce, por definición no puede planificarse.
¿Pero hay una definición aceptada internacionalmente sobre qué es ser liberal?
Hay muchas ramas del liberalismo. El origen del concepto se encuentra en lo que se conoce como liberalismo clásico. Este pone el énfasis en lo que se llama libertad negativa, es decir, en la posibilidad de obrar sin ser sometido a coacción arbitraria por parte de terceros. Luego surgió una corriente de ideas que tomó el nombre liberalismo pero que en buena medida lo negó. Según esta nueva corriente, la libertad es el poder efectivo de alcanzar ciertos fines más que la ausencia de coacción arbitraria para poder perseguirlos.
Para esta visión posterior no se es libre si se carece de ciertos medios materiales o ‘capacidades’. En consecuencia, para conseguir la libertad y la justicia social, el Estado debe redistribuir dineros o construir capacidades de algún tipo. Cuando se habla de ‘liberal’ en Estados Unidos hoy por ejemplo, se hace referencia a este tipo de liberalismo que es propio de la izquierda norteamericana y que en realidad es una desviación de la visión liberal original a pesar de compartir algunos puntos básicos.
¿Es pertinente definirse como liberal por estar en contra del aborto?
Se puede ser liberal y contrario al aborto porque lo decisivo es el respeto por derechos de terceros. Si existe la convicción de que hay derechos desde la concepción que no pueden ser afectados, entonces se puede ser contrario al aborto y liberal. No es mi posición pero es respetable porque no hay forma de zanjar la pregunta en torno a cuándo comienza la vida humana y por tanto la titularidad de derechos oponibles a la mujer que desea abortar. Esto no significa que no haya posiciones más razonables que otras.