La Región de Magallanes ha logrado una marca histórica al consolidarse como el referente de estabilidad contractual en el país. Según el último reporte del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la zona registra la tasa de informalidad más baja de Chile, alcanzando un 20,9%, lo que representa una brecha de casi 6 puntos porcentuales frente a la media nacional.
Este fenómeno ha sido impulsado principalmente por un avance sin precedentes en el empleo femenino. En Magallanes, la informalidad en las mujeres descendió al 23,8%, desmarcándose de la precarización que afecta a sus pares en el resto del territorio.
El dinamismo del mercado laboral austral durante el último trimestre de 2025 encontró su motor en dos sectores estratégicos que han logrado absorber mano de obra bajo marcos legales sólidos:
Salud: Registró un crecimiento explosivo del +42,2%.
Transporte: Anotó un avance del +15,0%.
Ambos sectores, caracterizados por normativas de cumplimiento riguroso, han permitido que Magallanes ostente una base de trabajadores protegidos y con cotizaciones al día.
A pesar de las cifras macroeconómicas positivas, el panorama presenta fisuras estructurales que preocupan a los analistas. La desocupación regional escaló al 6,0%, impactando con fuerza al segmento masculino. Esto se explica por una severa contracción del 19,7% en la industria manufacturera, sector que históricamente ha sido un pilar del empleo formal en la zona.
Por otro lado, la temporada estival ha revelado el "talón de Aquiles" de la calidad del empleo:
Asalariados informales: Aumentaron un 13,7% durante el verano.
Causa: La alta demanda turística ha empujado contrataciones rápidas pero sin protección social ni cotizaciones, planteando una dicotomía entre el aumento en la cantidad de ocupados y la calidad real de los nuevos puestos de trabajo.
La baja informalidad de Magallanes es un síntoma de una economía más institucionalizada, pero el incremento del empleo informal en el turismo durante el verano sugiere que aún falta camino para asegurar que el crecimiento estacional no sea sinónimo de precariedad. El desafío para el inicio de este 2026 será recuperar la fuerza de la industria manufacturera sin perder los niveles de formalidad alcanzados por el sector servicios y salud.