La carrera por la sucesión en la Secretaría General de las Naciones Unidas sumó un hito clave esta semana. Desde el Palacio Nacional de la Ciudad de México, la Presidenta Claudia Sheinbaum defendió la decisión de su gobierno de sumarse al bloque que impulsa a Michelle Bachelet, por sobre las aspiraciones de figuras internas de su propio gabinete.
El anuncio de Sheinbaum llega pocas horas después de que el Presidente de Chile, Gabriel Boric, oficializara la inscripción de la candidatura de Bachelet en una ceremonia en el Palacio de La Moneda, contando con el respaldo estratégico de las dos potencias económicas de la región: Brasil y México.
Sheinbaum fue enfática al enumerar las credenciales que hacen de la chilena la candidata ideal para el organismo internacional. "Es una mujer reconocida, conoce Naciones Unidas y tiene una visión pacifista del mundo y de atención a los pobres", señaló la mandataria mexicana durante su conferencia matinal.
La decisión no estuvo exenta de análisis interno, ya que la actual secretaria de Medio Ambiente de México, Alicia Bárcena, también asomaba como una carta potente debido a su vasta trayectoria como secretaria ejecutiva de la Cepal y jefa de gabinete del fallecido Kofi Annan en la ONU. Sin embargo, Sheinbaum aclaró que Bárcena seguirá cumpliendo funciones estratégicas en el gobierno mexicano, priorizando el apoyo a Bachelet para asegurar una victoria latinoamericana.
La postulación de Bachelet busca romper dos barreras históricas en la ONU:
Género: De ser electa, se convertiría en la primera mujer en ocupar la Secretaría General.
Representación: Retornaría el liderazgo del organismo a América Latina, en un momento de alta polarización global.
Con el apoyo de Lula da Silva (Brasil) y Claudia Sheinbaum (México), Bachelet inicia su campaña con un piso político robusto, apelando a su experiencia previa como Directora Ejecutiva de ONU Mujeres y Alta Comisionada para los Derechos Humanos.