Las cifras "macro" del sector salmonero invitan al optimismo, pero en el territorio magallánico la lectura es distinta. Al cierre del balance 2025, si bien el país registró un crecimiento del 2,9%, la industria en la región más austral de Chile enfrenta un freno estructural que preocupa a los gremios locales.
Según Carlos Odebret, presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, la región no ha logrado capitalizar el buen momento de los precios internacionales debido a nudos críticos que impiden la expansión y la eficiencia operativa.
Odebret identifica tres factores que mantienen la producción regional "congelada" en el tiempo:
Parálisis de concesiones: Los procesos para nuevas áreas o relocalizaciones están detenidos desde 2018, principalmente por la tramitación de los Espacios Costeros Marinos para Pueblos Originarios (ECMPO Kawésqar).
Falta de planes de manejo: La Reserva Nacional Kawésqar, creada hace cinco años, aún no cuenta con una hoja de ruta clara que defina qué actividades se pueden realizar y bajo qué estándares, generando un vacío administrativo.
Incertidumbre social y jurídica: Esta falta de resolución no solo aleja la inversión de largo plazo, sino que genera tensiones en las comunidades locales que dependen de la cadena de valor de la industria.
Pese a que las empresas en Magallanes han demostrado una notable resiliencia —absorbiendo el alza en costos logísticos y aranceles internacionales—, Odebret es enfático en que la eficiencia interna tiene un límite si no hay apoyo regulatorio.
“Si se quiere que la salmonicultura vuelva a despegar en la región... es urgente avanzar en la resolución de estas problemáticas”, asegura el dirigente gremial.
El llamado de la industria es a transformar el éxito financiero en certeza jurídica, permitiendo que la salmonicultura se consolide como un motor de desarrollo sostenible que proteja el empleo regional y el ecosistema austral.