Una nueva jornada de horror sacudió a Nigeria este miércoles. En un ataque coordinado de una brutalidad extrema, el grupo extremista Lakurawa asesinó al menos a 162 personas en el centro-oeste del país. La incursión no solo consistió en ejecuciones, sino también en la destrucción total de aldeas: viviendas y almacenes de granos fueron reducidos a cenizas, dejando a los sobrevivientes sin refugio ni sustento.
El hecho ha provocado una ola de indignación nacional debido a la nula respuesta de las fuerzas estatales, quienes, según testigos, no aparecieron durante las horas que duró el asalto.
Esta tragedia no ocurre en el vacío. El gobierno nigeriano enfrenta una presión externa sin precedentes:
Amenaza de intervención: El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha advertido que enviará fuerzas militares si Nigeria no protege a las comunidades (especialmente las cristianas).
Antecedentes bélicos: En diciembre de 2025, la Armada estadounidense ya lanzó misiles Tomahawk contra posiciones de ISIS en el noroeste de Nigeria, marcando un hito de intervención directa en suelo africano por motivos de seguridad antiterrorista.
Para entender la magnitud de esta crisis desde nuestra realidad, es necesario mirar bajo la superficie de los titulares:
Bandidaje vs. Estado: No es una guerra de dos ejércitos. Es un escenario donde grupos como Lakurawa operan como "dueños de casa" en zonas rurales. Imaginen que en Chile bandas armadas con poder de fuego militar controlaran provincias completas sin que el Estado pudiera entrar.
Fractura Religiosa y Social: Nigeria está dividida: un Norte musulmán y un Sur cristiano. Esto alimenta conflictos por tierras y recursos, a menudo disfrazados de motivos religiosos, pero que en el fondo son disputas por la supervivencia.
Estado Sobrepasado: Con 210 millones de personas, el ejército no da abasto. Hoy existen 2,7 millones de desplazados internos, personas que han tenido que abandonar todo para no ser asesinadas en sus propias casas.
La incapacidad de Nigeria para contener estas columnas armadas de cientos de hombres pone en duda su estabilidad como la mayor economía de África. La comunidad internacional observa con cautela si este nuevo episodio será el detonante de una operación militar estadounidense a gran escala en territorio nigeriano, lo que cambiaría drásticamente el tablero geopolítico del continente.