Chile ha sido calificado como la "excepción global" en una reciente investigación científica de alto impacto. Según un estudio liderado por la Universidad de Kaiserslautern-Landau (Alemania) y publicado en la prestigiosa revista Science, el territorio chileno es el único que hoy camina con paso firme hacia el cumplimiento de los compromisos de biodiversidad acordados por la ONU en la COP15 de Canadá.
El objetivo internacional es ambicioso: reducir en un 50% los riesgos asociados al uso de plaguicidas para fines de esta década. Sin embargo, los datos mundiales son desalentadores, mostrando que la mayoría de las naciones están aumentando, y no disminuyendo, la toxicidad de sus campos.
Para este análisis, los científicos no se limitaron a contar cuánto plaguicida se compra, sino que midieron su impacto real a través del indicador Toxicidad Total Aplicada (TAT).
¿Qué evaluó el estudio?
Alcance: 625 tipos de plaguicidas en 65 países.
Organismos afectados: Analizaron el daño en 8 grupos biológicos, incluyendo insectos polinizadores, peces, plantas terrestres y organismos del suelo.
Conclusión global: La toxicidad está subiendo en potencias como Brasil, China, India y Estados Unidos, impulsada por insecticidas cada vez más potentes.
Mientras el mundo intensifica sus cultivos con químicos más agresivos, Chile ha mostrado una tendencia inversa. Los investigadores señalan que el país ha logrado transitar hacia un uso más responsable, sustituyendo sustancias de alta toxicidad por alternativas menos dañinas y fomentando prácticas sostenibles.
De mantenerse la trayectoria actual, Chile sería el único país del estudio en alcanzar el recorte del 50% del riesgo antes de 2030, superando incluso a naciones que han mostrado bajas temporales, como Japón o Venezuela.
La reducción de la toxicidad no es solo una cifra estadística; tiene beneficios directos en la salud de los suelos y la producción alimentaria:
Protección de polinizadores: Menos riesgo para abejas y otros insectos clave para la agricultura.
Aguas más limpias: Menor impacto en peces y vida acuática.
Suelos vivos: Preservación de microorganismos que mantienen la fertilidad de la tierra.