El Tribunal Oral en lo Penal de la capital regional dictó un veredicto condenatorio que pone fin a un largo proceso de impunidad. La Fiscalía de Magallanes logró desarticular la defensa del acusado, acreditando que durante al menos tres años el sujeto utilizó la convivencia familiar para perpetrar ataques sexuales contra una menor de 14 años.
La investigación fue liderada por la fiscal Wendoline Acuña, quien presentó pruebas periciales y testimoniales que confirmaron dos figuras penales de extrema gravedad: abuso sexual con contacto corporal reiterado y abuso sexual calificado.
Uno de los puntos más críticos expuestos durante el juicio fue la persistencia del abuso en el tiempo. Según el relato fiscal, existieron sospechas previas por parte de la madre tras recibir información de un tercero, pero el acusado logró manipular la situación negando los hechos, lo que le permitió seguir habitando el mismo hogar que la víctima.
Fue finalmente el entorno escolar el que activó la red de protección. Debido al agravamiento de la sintomatología psicológica de la menor, ella pudo develar el calvario que vivía, permitiendo que la justicia iniciara la persecución penal que culminó este viernes con la condena.
Dada la magnitud del daño y la reiteración de las conductas, la Fiscalía no aceptó atenuantes y solicitó penas que suman casi dos décadas de presidio:
8 años por el delito de abuso sexual reiterado.
10 años por el delito de abuso sexual calificado.
Medidas cautelares: Inmediatamente tras conocerse el veredicto, la fiscalía solicitó cambiar la situación del condenado. El tribunal acogió la solicitud y ordenó el ingreso inmediato a prisión preventiva por peligro de fuga y por la seguridad de la víctima, asegurando que el sujeto permanezca tras las rejas hasta que se lea la sentencia definitiva.