El Consejo Regional (CORE) de Magallanes ha levantado una bandera de auxilio ante lo que consideran un "estrangulamiento financiero" por parte del Ministerio de Hacienda. La región, que históricamente destaca por su alta capacidad de ejecución, hoy se encuentra con las manos atadas debido a que los flujos de dinero desde Santiago han llegado a cuentagotas.
El consejero Juan Morano fue enfático en señalar que este retraso no es solo un problema contable, sino que tiene rostros humanos y consecuencias económicas reales para las cuatro provincias.
A diferencia de otras zonas del país, en Magallanes el Gobierno Regional (GORE) financia pilares fundamentales que exceden las competencias habituales, lo que multiplica el impacto de la falta de recursos:
Salud y Programas Sociales: Programas críticos, como el de apoyo a pacientes con fibromialgia y otros convenios de salud, están en riesgo de discontinuidad por falta de pago a los profesionales y centros tratantes.
Construcción e Infraestructura: Decenas de empresas constructoras que ejecutan obras públicas no han recibido los estados de pago correspondientes al inicio de año, lo que pone en riesgo los empleos locales y los plazos de entrega.
Organizaciones Sociales: Clubes deportivos y entidades culturales que cuentan con fondos concursables o asignaciones directas se encuentran en la incertidumbre total.
La crisis estalla justo en la antesala de una nueva visita del Presidente de la República a la región. Los consejeros regionales esperan que el mandatario traiga soluciones concretas y no solo anuncios. La demanda del CORE es pasar de la dependencia centralizada a una verdadera autonomía financiera, donde los recursos generados y asignados a Magallanes se ejecuten con flujos garantizados.
"El impacto es mucho mayor en nuestra región porque aportamos mucho en salud, vivienda y cultura. No podemos permitir que la inversión pública esté en un punto muerto", advirtió Morano.