La entrega de ayuda económica a Cuba por parte del Gobierno de Gabriel Boric desató la indignación en Magallanes, región que hoy sufre un descalabro financiero.
Rodolfo Arecheta (CORE): Calificó la medida como un “gustito ideológico incomprensible y un respaldo expreso a la dictadura cubana”. Advirtió que “cualquier monto que se aporte a la tiranía deja de ser gastado en los chilenos”, especialmente cuando el Estado debe miles de millones a las regiones.
Javier Romero (Republicanos): Tachó de “impresentable” que se comprometan recursos con la isla mientras la “DIPRES recorta groseramente recursos comprometidos para las regiones”. Sentenció que la verdadera ayuda sería exigir democracia y que “este Gobierno se burlará de los chilenos hasta el último día”.
Finalmente, la crítica radica en que mientras el Ejecutivo acelera fondos para el régimen cubano, Magallanes enfrenta un déficit millonario que mantiene obras paralizadas y deudas con proveedores locales.