Una jornada de extrema violencia se vivió este jueves en las inmediaciones del Congreso de la Nación. Lo que inició como una protesta convocada por las principales centrales obreras (CGT y CTA) en rechazo a la reforma laboral, derivó en enfrentamientos directos entre manifestantes y fuerzas federales, afectando el normal funcionamiento del centro porteño durante horas.
El operativo, que incluyó a la Policía Federal y Gendarmería Nacional, utilizó camiones hidrantes, gases lacrimógenos y balas de goma para despejar las arterias principales, mientras grupos de manifestantes respondían con piedras y elementos contundentes.
La violencia en las calles dejó cifras preocupantes que reflejan la magnitud del conflicto social:
Heridos: Al menos 14 civiles resultaron con lesiones de diversa consideración.
Fuerzas de Seguridad: La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, confirmó que tres gendarmes y un policía federal resultaron heridos durante las refriegas.
Detenidos: Las cifras oficiales oscilan entre 15 y 30 personas, acusadas de generar disturbios y resistencia a la autoridad.
Versiones encontradas: Mientras el Gobierno atribuyó los hechos a "grupos organizados" que buscaban interrumpir el orden democrático, organismos de derechos humanos denunciaron una "represión brutal" contra trabajadores y jubilados.
Pese a los incidentes en el exterior, el Senado sesionó durante más de 14 horas, otorgando finalmente un primer aval al proyecto. Los puntos más polémicos que ahora pasarán a la Cámara de Diputados en marzo incluyen:
Despidos: Se propone un abaratamiento en los costos de indemnización.
Banco de Horas: Un sistema para compensar horas extras que genera rechazo en los sindicatos.
Jornadas Laborales: La posibilidad de extender las horas de trabajo según las necesidades de la empresa.
Presión Internacional: Para el Ejecutivo, estas medidas son la llave para "modernizar" la economía y cumplir con los compromisos pactados con el FMI.