El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal dictó una sentencia de 11 años de presidio efectivo contra José David Rain Quedimán, declarado culpable de múltiples delitos de carácter sexual cometidos en contra de una menor de 13 años al momento de los hechos.
La condena se desglosa en dos penas principales: seis años de cárcel por el delito de abuso sexual calificado y cinco años y un día por abuso sexual reiterado con contacto corporal. El tribunal determinó que ambas sanciones deberán cumplirse de manera sucesiva, sin posibilidad de acceder a beneficios de libertad alternativa.
Los ataques ocurrieron en fechas indeterminadas durante el año 2019, en perjuicio de una víctima de iniciales A.A.O.A. Durante la lectura del fallo, el magistrado fue enfático en señalar que la gravedad de los hechos amerita el cumplimiento efectivo de la pena.
Inhabilitación perpetua y vigilancia posterior
Además del presidio, la sentencia contempla la inhabilitación absoluta y perpetua para ejercer cargos, oficios o profesiones en el ámbito educacional o en cualquier actividad que implique contacto habitual con menores de edad.
Una vez que el condenado recupere su libertad, quedará sujeto durante 10 años a la vigilancia de la autoridad. Esta medida implica la obligación de presentarse cada tres meses ante Carabineros de Chile para informar su lugar de residencia. El incumplimiento de esta disposición podría constituir el delito de desacato.
Sin abonos ni beneficios carcelarios
La resolución judicial estableció además que el condenado no cuenta con días de abono por medidas cautelares previas, por lo que la pena deberá cumplirse íntegramente desde su ingreso al centro penitenciario.
Con la lectura del fallo, el tribunal dio por cerrado un proceso judicial que se extendió por más de cinco años desde la denuncia de los hechos.