Esta nueva categoría jurídica implica que el Estado chileno reconoce al pingüino de Humboldt no solo como una especie protegida, sino como un elemento invaluable del patrimonio natural del país. La decisión fue celebrada por agrupaciones ambientalistas de la Región de Magallanes y del norte de Chile, quienes han alertado por años sobre la fragilidad de esta ave no voladora que habita las costas del Pacífico.
Al obtener este estatus, el resguardo del pingüino de Humboldt se vuelve inquebrantable bajo la legislación actual. La normativa publicada establece:
Prohibición Absoluta: Se veda totalmente la caza, captura, tenencia o comercialización de ejemplares en cualquier punto del territorio nacional.
Sanciones Gravadas: Cualquier infracción a esta norma conlleva penas de presidio y multas significativamente más altas que las aplicadas a otras especies protegidas.
Prioridad de Estado: Los proyectos de inversión que puedan afectar sus áreas de influencia deberán someterse a estándares de evaluación ambiental mucho más rigurosos.
La declaración no es casualidad. Informes científicos recientes del año 2025 y 2026 han confirmado que el pingüino de Humboldt enfrenta una vulnerabilidad crítica:
Pérdida de Hábitat: La extracción de guano y la ocupación del borde costero han destruido sus nidos.
Crisis Alimentaria: El fenómeno de El Niño y la sobrepesca de anchoveta (su principal alimento) han diezmado las colonias.
Cambio Climático: El aumento de la temperatura del mar desplaza sus fuentes de comida a zonas más profundas o lejanas.