La brecha entre los ingresos permanentes y el gasto del Estado ha forzado al próximo Ejecutivo a priorizar la eficiencia operativa. El déficit estructural de 3,55% (equivalente a más de 12 billones de pesos) triplicó la meta original del 1,1% fijada a inicios del gobierno saliente, dejando una "mochila" financiera que la diputada Chiara Barchiesi calificó como "muy pesada" para el inicio del nuevo mandato en marzo.
Economistas de diversas casas de estudio coinciden en la gravedad de las cifras reportadas por la Dipres el pasado viernes:
Falta de shocks externos: Carlos Smith (UDD) destacó que es inédito enfrentar un desbalance de esta magnitud sin mediar crisis globales como la subprime o la pandemia.
Cultura de deuda: William Díaz (UC) explicó que el déficit estructural ocurre cuando el gasto excede sistemáticamente a los ingresos, obligando al Fisco a cubrir el bache mediante el aumento de la deuda pública.
Ajuste del PIB: La Dipres rebajó la proyección de crecimiento para 2025 de un 2,5% a un 2,3%, restando margen de maniobra para la recaudación tributaria.
El futuro jefe de las finanzas públicas, Jorge Quiroz —economista de la Universidad de Duke y fundador de Quiroz & Asociados—, confirmó que el ajuste no será solo administrativo, sino profundo y estratégico:
Ajuste Inmediato: Se proyecta recortar al menos US$3.000 millones durante el primer año (2026).
Meta Final: El plan busca un ahorro acumulado de US$6.000 millones mediante la eliminación de programas mal evaluados y la reducción de gastos no esenciales en los gabinetes.
Auditoría General: Kast ha insistido en realizar un "escaneo" a los más de 700 programas sociales para identificar duplicidades y mal uso de recursos.
El diagnóstico de la crisis fiscal divide al Congreso según el color político:
Desde la Oposición (Republicanos): El diputado Stephan Schubert advirtió que las cifras son una "muy mala señal" que anticipa un escenario extremadamente complejo para la gobernabilidad económica.
Desde el Oficialismo (PS): El senador Juan Luis Castro defendió la gestión saliente, argumentando que la situación no responde a irresponsabilidad, sino a contextos económicos que deben analizarse sin sesgo político.