La situación es, en términos financieros, terminal. El banco KutxaBank procedió al embargo de Cantora luego de que la cantante acumulara cinco años sin pagar la cuota hipotecaria de 12.000 euros mensuales, generando una deuda bancaria de 2,2 millones de euros. Al perder la propiedad, Pantoja se queda sin activos para frenar la ofensiva de Hacienda, que reclama otros 1.010.000 euros (más de mil millones de pesos chilenos).
El director de Lecturas, Luis Pliego, explicó que los plazos de gracia que la Agencia Tributaria le otorgó a la artista han vencido. Al no existir ya el inmueble como garantía de pago, el organismo público ha cambiado su estrategia para recuperar los fondos:
Insolvencia ante el Fisco: Hacienda ya no tiene bienes que embargar, por lo que la acción administrativa se agota y comienza el proceso penal.
Agravante por antecedentes: A diferencia de otros contribuyentes, Pantoja ya cumplió 14 meses de condena por el caso Malaya. Tener antecedentes penales vigentes elimina cualquier beneficio de suspensión de pena.
Posibles condenas: En España, un delito fiscal por montos superiores al millón de euros puede acarrear penas que van desde 1 a 5 años de prisión efectiva.
La única esperanza económica de Isabel Pantoja radica en un ambicioso proyecto audiovisual sobre su vida. Sin embargo, las condiciones de la plataforma de streaming interesada son draconianas:
Plazo fatal: La artista tiene hasta abril de 2026 para firmar el contrato.
Verdad sin filtros: La productora exige que Pantoja hable abiertamente de los temas que siempre ha intentado evitar: su estancia en prisión, su polémica relación con Julián Muñoz y sus vínculos con figuras como Encarna Sánchez y María del Monte.
El dilema: Si accede, obtendría el dinero para saldar sus deudas y evitar la cárcel, pero a costa de exponer sus secretos más íntimos y dolorosos ante una audiencia global.