La justicia de Estados Unidos finalmente logró sentar en el banquillo a uno de los ciberdelincuentes más buscados de la red. Alex Rodrigo Valenzuela Monje (24), conocido en el mundo digital bajo el alias “VAL4K”, fue extraditado desde Chile a Salt Lake City para enfrentar graves cargos federales. Al joven se le acusa de liderar una sofisticada red de fraude financiero que logró capturar y comercializar los datos de más de 26 mil tarjetas de crédito internacionales, utilizando sitios web falsos y grupos exclusivos de Telegram para lucrar con la información robada.
El operativo de entrega, concretado el pasado 25 de febrero de 2026, puso fin a un largo proceso judicial que comenzó con una acusación bajo secreto en 2023. Tras ser presentado ante el tribunal del Distrito de Utah al día siguiente de su arribo, Valenzuela Monje se declaró inocente de los cargos de tráfico de dispositivos de acceso no autorizado y transferencia ilícita de identidad. Sin embargo, el FBI sostiene que el chileno amasó una fortuna de cientos de miles de dólares vendiendo el acceso a bases de datos financieras a compradores extranjeros.
La investigación detalló cómo el imputado logró engañar a miles de usuarios mediante técnicas de phishing y el uso estratégico de redes sociales:
Tiendas Fantasma: Creaba sitios web que simulaban ser tiendas legítimas de ropa y tecnología, ofreciendo ofertas irresistibles para que las víctimas ingresaran sus datos bancarios.
Captura de Datos: Una vez que el usuario intentaba "comprar", la información (incluyendo tarjetas American Express) quedaba en manos de "VAL4K".
El Mercado Negro en Telegram: Bajo los alias “VAL4k” y “VALK4k2”, el joven administraba grupos donde cobraba membresías para acceder a la información robada.
Compradores Internacionales: Según los antecedentes, la venta de las claves estaba dirigida exclusivamente a ciudadanos fuera de Chile.
El proceso para llevar a Valenzuela ante la justicia estadounidense requirió una estrecha colaboración entre agencias de ambos países:
Este caso no solo involucró al FBI de Salt Lake City, sino que contó con el respaldo estratégico de la Fiscalía Nacional de Chile, la PDI y la oficina de Asuntos Internacionales del Departamento de Justicia de EE. UU. La coordinación entre la agregaduría del FBI en Santiago y la unidad especializada UCIEX del Ministerio Público chileno fue clave para neutralizar las operaciones de Valenzuela Monje, quien ahora arriesga elevadas penas de cárcel federal en territorio norteamericano.