En el momento más crítico del proceso de transición, el Presidente Gabriel Boric y el mandatario electo José Antonio Kast sostendrán este viernes una reunión privada de carácter urgente en el Palacio de La Moneda. El encuentro, que ha sido calificado como una "cumbre de Estado", tiene como objetivo central abordar la crisis diplomática desatada por el proyecto del cable submarino de fibra óptica "Chile-China Express". La tensión ha escalado a niveles sin precedentes luego de que Estados Unidos revocara las visas a tres altos cargos del actual gobierno, poniendo en jaque no solo la soberanía digital del país, sino también la permanencia de Chile en el programa Visa Waiver.
La controversia ha puesto a Chile en el centro de la disputa geopolítica entre las dos superpotencias mundiales. Mientras el gobierno saliente defiende la autonomía nacional para elegir proveedores de conectividad, el equipo de Kast —que asumirá el poder el próximo 11 de marzo— ya ha dado señales claras de su intención de revisar los contratos con las empresas chinas para recuperar la confianza de Washington en materia de inteligencia y seguridad. Analistas coinciden en que el resultado de esta cita determinará el rumbo de la política exterior chilena para la próxima década.
El temario de la cita en La Moneda se divide en tres frentes de alta complejidad que requieren una postura unificada de Estado:
Washington argumenta que la infraestructura china representa un riesgo de espionaje e integridad de datos regionales. La administración de Boric ha priorizado la oferta técnica y económica asiática, pero el equipo de Kast pondrá sobre la mesa la necesidad de excluir infraestructura sensible proveniente de potencias rivales para evitar sanciones mayores por parte de la Casa Blanca.
Es la preocupación que más afecta a la ciudadanía. La reciente revocación de visas a funcionarios chilenos ha sido interpretada como un "ultimátum" por parte de la administración Biden. El canciller Alberto van Klaveren entregará un informe detallado sobre las gestiones para evitar que Chile pierda el beneficio migratorio, mientras que los asesores de Kast compartirán los resultados de su reciente gira por EE. UU.
Sectores industriales advierten que cancelar el proyecto con China podría acarrear indemnizaciones millonarias y proyectar una imagen de inestabilidad jurídica. Kast deberá equilibrar la seguridad nacional con la necesidad de no cerrar las puertas a la inversión asiática, que es el principal socio comercial de Chile.
La reunión de hoy es vista por los analistas como la primera gran prueba de fuego para el gobierno entrante. Chile se encuentra en una encrucijada donde la conectividad del futuro choca directamente con los compromisos de seguridad hemisférica. De no lograrse una vía de conciliación, el país podría enfrentar un aislamiento tecnológico o una degradación en sus relaciones con su socio histórico en el norte, lo que afectaría no solo a los viajeros, sino a toda la estructura de intercambio de inteligencia y defensa.