El sistema portuario de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena recibirá una inyección de capital histórica tras concretarse un acuerdo estratégico entre la Empresa Portuaria Austral (EPAustral) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El monto, que asciende a 83 millones de dólares, se destinará a financiar proyectos clave en los muelles Mardones y Prat de Punta Arenas.
Este avance se materializó con la tramitación del decreto que autoriza la suscripción del contrato, transformándose en un hito para el país: es el primer acuerdo de financiamiento de este tipo suscrito por una empresa portuaria estatal chilena directamente con un organismo internacional.
Fortalecimiento del Estrecho de Magallanes El delegado presidencial regional, José Ruiz Pivcevic, subrayó que esta inversión permitirá cumplir con el compromiso de reimpulsar el sistema portuario regional. “Esto nos permitirá captar la creciente transferencia de carga que se ha visto en los últimos años y aprovechar la posición estratégica de nuestra ciudad frente al Estrecho”, afirmó.
Por su parte, el gerente general de EPAustral, Miguel Palma Morales, detalló que el contrato es versátil e incluye líneas con garantía estatal, otras sin compromisos de garantía y, además, recursos no reembolsables (donaciones) por parte del BID. "Es un tremendo impulso y valoramos la decisión del Estado de apostar por el sistema portuario regional", indicó Palma.
Los cuatro pilares del desarrollo La inversión se ejecutará bajo cuatro ejes estratégicos definidos por la empresa para los próximos años:
Proyección Antártica: Consolidar a Punta Arenas como la principal puerta de entrada al continente blanco.
Turismo de Cruceros: Mejorar la capacidad de recepción para el creciente mercado de naves de pasajeros.
Conectividad Regional: Optimizar el flujo de carga intrarregional.
Logística Productiva: Fortalecer la capacidad de carga general, donde ya destaca el 65% de avance en el mejoramiento de las losas del Terminal Mardones.
Con estas obras, Punta Arenas busca blindar su rol como el centro logístico más importante del extremo sur, adelantándose a la creciente demanda que proyectan industrias como la de las energías renovables y la investigación científica.