A diferencia de procesos anteriores, la designación de los Secretarios Regionales Ministeriales (Seremis) en Magallanes se ha manejado como un secreto de Estado. Desde el nivel central se emanó una instrucción drástica: cualquier nombre que se filtre a la prensa quedaría automáticamente descartado.
Esta medida busca blindar la decisión final del Presidente José Antonio Kast, quien ha insistido en que su administración se alejará de la "lógica de repartición de cargos" para enfocarse en perfiles con experiencia probada, ya sea en el sector público o privado.
La delegada presidencial regional, Ericka Farías, confirmó que el humo blanco es inminente. “Están pronto, están casi. Estamos afinando los últimos ajustes”, señaló la autoridad, quien tendrá la misión de coordinar a este equipo sectorial una vez que asuman sus funciones en las carteras de Salud, Educación, Vivienda y Obras Públicas, entre otras.
El sello de este nuevo gabinete magallánico se resume en tres pilares que han dilatado el anuncio debido a la exhaustiva revisión de antecedentes:
Capacidad de gestión: Experiencia en ejecución presupuestaria y administración.
Conocimiento sectorial: Especialistas técnicos en sus respectivas áreas.
Independencia política: Menor peso de las cuotas de partidos y mayor énfasis en el mérito profesional.
En una región con las particularidades de Magallanes —aislamiento geográfico, desafíos logísticos y una industria energética en transformación—, los seremis no son solo figuras políticas, sino ejecutores técnicos.
De ellos dependerá que las promesas de campaña se traduzcan en licitaciones de caminos, reducción de listas de espera en hospitales y soluciones habitacionales adaptadas al clima austral. La expectativa es que los nombres se oficialicen durante las próximas horas, dando inicio formal a la gestión en terreno del Ejecutivo en el territorio.