El camino hacia la reducción de la jornada laboral en Chile enfrenta una nueva etapa de definiciones técnicas. El subsecretario del Trabajo, Gustavo Rosende, confirmó que la administración de José Antonio Kast aplicará una serie de “ajustes” a la Ley de 40 Horas mediante nuevos dictámenes de la Dirección del Trabajo (DT), buscando flexibilizar la implementación que, a juicio del Ejecutivo, ha sido "rígida" hasta ahora.
Este anuncio llega en un momento crítico: el próximo 26 de abril de 2026, las empresas deben cumplir con el segundo hito de la ley, reduciendo la jornada obligatoria de 44 a 42 horas semanales.
El Gobierno apunta a modificar la interpretación de puntos sensibles que han generado fricción entre empleadores y sindicatos:
Hora de colación: Actualmente, la DT prohíbe descontar la reducción de jornada del tiempo de almuerzo. El Gobierno busca reevaluar cómo se integra este tiempo en la estructura semanal, lo que ha encendido alarmas en sectores como la minería. Manuel Viera, presidente de la Cámara Minera de Chile, fue tajante: “En ninguna circunstancia se debe disminuir la hora de colación”.
Bandas horarias para cuidadores: La ley permite a padres de menores de 12 años ajustar su entrada o salida en un rango de una hora. El Ejecutivo pretende que este beneficio no sea una imposición rígida, sino que pueda ser pactado libremente entre empresa y trabajador.
Artículo 22, inciso 2: Se revisarán las excepciones de quienes quedan excluidos de la limitación de jornada, un punto que históricamente ha sido foco de controversias por el no pago de horas extras.
Desde el sector empresarial, el expresidente de la CPC, Juan Sutil, valoró el anuncio señalando que otorgará “mayor libertad” para alcanzar acuerdos mutuos.
En la vereda opuesta, el presidente de la CUT, José Manuel Díaz, manifestó su profunda preocupación: “Esta medida instala la flexibilidad laboral donde debe imponerse la certeza y la protección de los derechos de los trabajadores”, aseguró, sugiriendo que estos cambios administrativos podrían debilitar el espíritu original de la ley.