El Club de Esgrima Punta Arenas regresó desde la ciudad de Coyhaique con un botín cargado de medallas y la confirmación de que el nivel regional está para competir con los mejores del país. Durante tres intensas jornadas de competencia en el Ranking Nacional, los tiradores magallánicos demostraron destreza y disciplina en las tres armas de la disciplina: sable, espada y florete.
La actuación más descollante fue la de Agustín Vidal, quien se convirtió en la "triple amenaza" del certamen al coronarse campeón nacional en sable sub-11, florete sub-11 y sable mixto. Sus resultados lo posicionan como una de las promesas más sólidas de la esgrima austral. En la misma senda de éxito, Alexander Andrade se quedó con el primer lugar en sable pre-cadete, reafirmando la hegemonía del club en esta arma específica.
El medallero magallánico también se nutrió con la sólida participación de Franco Guerrero, quien obtuvo dos segundos lugares (espada y florete sub-9) y un tercer puesto en espada mixta. Por su parte, Óscar Muñoz logró mantenerse en la zona de privilegio con un quinto lugar en espada sub-11, sumando puntos valiosos para el escalafón nacional.
La delegación femenina también tuvo un papel protagónico. Isidora Guerrero alcanzó el sexto lugar en espada sub-13, mientras que Sibila Santana destacó con un quinto puesto en florete sub-11. Participaciones constantes como las de Monserrat Quezada y Antonia Valdés en categorías pre-cadete demuestran la profundidad del equipo técnico del club.
Desde la directiva del Club de Esgrima Punta Arenas valoraron estos logros como el fruto de un trabajo formativo constante. "Estos resultados reflejan la disciplina de nuestros deportistas y el compromiso de las familias por potenciar una disciplina que, paso a paso, pone el nombre de Magallanes en lo más alto de la esgrima chilena", señalaron.