Un clima de máxima tensión se vivió en las dependencias de la Universidad Austral de Chile (UACh) en Valdivia, luego de que una actividad académica oficial terminara con la ministra de Ciencias, Ximena Lincolao, agredida y retenida por un grupo de manifestantes. El Gobierno, a través de un comunicado oficial, condenó el ataque en los "términos más enérgicos", calificando el suceso como un atentado directo a la convivencia democrática.
Los hechos se desencadenaron cuando un grupo de personas interrumpió la jornada para increpar violentamente a la secretaria de Estado. Lo que comenzó como una protesta escaló a forcejeos, lanzamiento de objetos y el encierro de la autoridad en un aula por cerca de dos horas. La ministra debió ser rescatada bajo una fuerte escolta de la Policía de Investigaciones (PDI), en una salida tan apresurada que registros audiovisuales muestran el vehículo oficial partiendo con las puertas aún abiertas para resguardar su integridad.
El Ministerio de Seguridad Pública anunció la presentación de una querella criminal por atentado a la autoridad. "Este Gobierno no se va a amedrentar. Quienes creen que la agresión y la intimidación son herramientas válidas para acallar al Estado están profundamente equivocados", sentenció el Ejecutivo, subrayando que las aulas universitarias deben ser espacios de debate, no de violencia.
La ministra de Energía, Ximena Rincón, quien mantuvo contacto directo con su par de Ciencias, relató en redes sociales la gravedad de la situación y defendió el perfil de Lincolao: "Siempre ha sido dialogante y ha escuchado a todos los actores. No podemos permitir intentos de funa y cancelación", enfatizó.
El ataque generó un inusual consenso de rechazo en el espectro político nacional:
Evelyn Matthei: La exalcaldesa de Providencia fue tajante al señalar que "la violencia política no debe tener ningún espacio. El debate se defiende con argumentos".
Vlado Mirosevic: El senador liberal manifestó su rechazo categórico, aclarando que, aunque existan diferencias con las medidas del Presidente José Antonio Kast, estas deben manifestarse pacíficamente.
Fidel Espinoza (PS) y José Toro Kemp (PPD): Ambos personeros de la centroizquierda coincidieron en que el diálogo es el único camino legítimo en democracia y que los gritos no resuelven las diferencias.
Tras el incidente, la ministra Lincolao fue evaluada por personal médico y se encuentra bajo resguardo, mientras las policías trabajan en la identificación de los responsables de la retención y el ataque físico en el campus valdiviano.