Este viernes 10 de abril de 2026 marca el cierre de una de las misiones más ambiciosas de la NASA en las últimas décadas. La cápsula Orión, que transporta a la tripulación de la misión Artemis II, se prepara para la fase más crítica de su viaje: el reingreso a la atmósfera terrestre después de haber devuelto la presencia humana a las cercanías de la Luna tras más de 50 años.
De acuerdo con el cronograma oficial de la NASA, el amerizaje está programado para las 20:07 horas (horario de Chile) en el Océano Pacífico, cerca de San Diego, California. Sin embargo, antes de tocar agua, los astronautas vivirán minutos de extrema tensión.
La cápsula ingresará a la atmósfera a una velocidad de 11 km/s (40.000 km/h), unas 40 veces más rápido que un avión comercial. Esta fricción generará un flujo de aire circundante de 10.000 °C, una temperatura superior a la de la superficie del Sol.
Para sobrevivir, la nave utiliza un avanzado sistema de protección térmica. “El diseño preciso permite mantener la superficie del escudo a unos 3.000 °C, mientras que en el interior la tripulación permanece segura”, explica el ingeniero Chris James. Durante el peak de calor, se espera un "silencio de radio" de varios minutos debido a la formación de plasma alrededor de la cápsula.
La directora de recuperación de la NASA, Liliana Villarreal, detalló que la nave debe reducir su velocidad de manera drástica en pocos minutos. Una vez superado el calor extremo, se iniciará una secuencia de despliegue de 11 paracaídas que frenarán la cápsula de los 480 km/h hasta una velocidad de impacto suave en el mar.
Una vez que Orión flote en el Pacífico, un equipo de buzos de la Armada de EE. UU. y especialistas de la NASA evaluarán el entorno para descartar peligros antes de abrir la escotilla. Los astronautas serán trasladados en botes inflables hacia helicópteros, que los llevarán a un buque médico para su primera evaluación tras la misión. Posteriormente, volarán de regreso al Centro Espacial Johnson en Houston, Texas.