La Región de Magallanes y de la Antártica Chilena se encuentra en un punto de inflexión donde la ambición energética y la conservación prístina deben coexistir. Así lo planteó el Seremi de Medio Ambiente, Gonzalo Rosenfeld, quien en conversación con Pingüino Multimedia desglosó la hoja de ruta de la cartera para este 2026, marcada por la implementación del nuevo Servicio de Biodiversidad y Áreas Silvestres Protegidas.
Uno de los temas centrales fue la proyección de Magallanes como polo mundial de energías limpias. Con una cartera de proyectos que equivale a casi el 25% del presupuesto nacional, Rosenfeld llamó a la cautela y al rigor científico.
"Si queremos proteger todo, no avanzaremos; si explotamos todo, el daño será irreparable. Hay que poner la balanza en equilibrio", afirmó la autoridad. Rosenfeld advirtió que, aunque el potencial es inmenso, el desarrollo pleno de la industria del hidrógeno verde requerirá de una a dos décadas de investigación para asegurar que el impacto sobre la biodiversidad local sea mínimo.
Para el Seremi, la relación de Punta Arenas con el Continente Blanco debe ir más allá de la logística. Rosenfeld enfatizó la necesidad de un cambio cultural en el lenguaje cotidiano: “Tenemos que educar a la población para que, al referirse a nuestra región, mencionen siempre la Antártica Chilena”. Esta visión busca reforzar la soberanía nacional no solo con bases militares, sino a través de una identidad ciudadana profundamente vinculada al territorio antártico.
La autoridad destacó el alto nivel de compromiso de los magallánicos en la evaluación ambiental, citando procesos que han superado las 1.200 observaciones ciudadanas. Esta vigilancia social es, a su juicio, el mejor aliado para que proyectos como el hidrógeno verde o la expansión turística cumplan con los estándares exigidos.
Respecto al turismo, Rosenfeld fue claro: la industria —especialmente en destinos como Torres del Paine— debe acelerar su transición hacia la sustentabilidad. “Los proyectos turísticos deben reducir su huella de carbono; hoy el visitante exige experiencias que sean coherentes con la protección del entorno”, concluyó, reafirmando que la educación ambiental desde la primera infancia será la base para sostener estos avances en el tiempo.