La minería chilena, pilar de la economía nacional, enfrenta una amenaza crítica en su cadena de suministros. China, el principal proveedor de ácido sulfúrico para Chile, ha comunicado oficialmente la suspensión de sus exportaciones a partir de mayo de 2026. La medida busca asegurar el abastecimiento interno para su temporada agrícola, pero sus esquirlas golpean directamente a las faenas cupríferas de nuestro país.
Chile depende de las importaciones asiáticas para sustentar el proceso de lixiviación de minerales oxidados. Según datos de la Revista del Minero, este método es responsable de cerca del 20% de la producción de cobre del país, lo que convierte al ácido sulfúrico en un insumo cuya escasez podría paralizar operaciones completas.
Incluso antes de que la prohibición entre en vigor, el mercado ya ha reaccionado con violencia. De acuerdo con Bloomberg, el precio del ácido sulfúrico en Chile ha subido un 44% solo en el último mes. Esta escalada se ve alimentada por un escenario geopolítico complejo:
Conflictos en Medio Oriente: El cierre del Estrecho de Ormuz ha restringido las rutas logísticas.
Escasez de Azufre: Existe una falta global de materia prima para producir ácido, lo que limita la capacidad de otros países para suplir el vacío que deja China.
Los analistas internacionales coinciden en que el panorama es sombrío para el corto plazo. Sarah Marlow, editora de Argus Acid, advirtió que si la suspensión se mantiene durante todo el año, los precios alcanzarán niveles históricos, golpeando severamente los márgenes de las mineras nacionales.
Por su parte, Peter Harrisson, analista de la consultora CRU, señaló que la pérdida de los volúmenes chinos será "difícil de compensar", creando un cuello de botella estructural en el mercado internacional.
La prohibición, que podría extenderse durante todo el presente año según reportes de Acuity, obligará a las empresas mineras en Chile a competir ferozmente por suministros alternativos en un mercado ya tensionado. Esta situación añade una capa de incertidumbre operativa y financiera a un sector que ya lidia con desafíos estructurales de costos y logística, poniendo a prueba la resiliencia de la principal industria de exportación de Chile.