La capital de la Provincia de Tierra del Fuego fue escenario de una manifestación de fe sin precedentes: el Cuasimodo más austral e insular de Chile. En una jornada marcada por el viento patagónico y el fervor religioso, la comunidad de Porvenir se volcó a las calles para escoltar la Presencia Sacramental en un recorrido que unió la tradición del campo chileno con la identidad fueguina.
La procesión tuvo como objetivo cumplir con el mandato histórico de esta festividad: llevar la Eucaristía a aquellos enfermos y postrados que no pudieron asistir a la misa de Pascua de Resurrección. En total, 27 hogares fueron visitados durante las dos horas y media que duró el trayecto.
El éxito de la convocatoria se debió, en gran parte, a la unión de los clubes de la zona. Ramiro Romero (Club de Jineteadas) y Ángelo Fernández (Club de Rodeo) lideraron a los jinetes, mientras niños en bicicleta y familias en vehículos completaban la caravana. El gran protagonista de la jornada fue "Dominó", el caballo encargado de portar solemnemente a Jesús Sacramentado por toda la ciudad.
El párroco de San Francisco de Sales, el padre Bernardo Astudillo, destacó la profundidad espiritual del evento: “Fue un día de mucha alegría y de fruto espiritual. Recordamos que Cuasimodo viene del latín 'Quasimodo geniti infantes', que nos invita a ser como niños ante la fe”, explicó el presbítero, visiblemente emocionado por el despliegue en tierras australes.
La actividad no solo fue un acto litúrgico, sino un hito social. El recorrido culminó con un encuentro fraterno organizado por el Club de Leones de Porvenir, donde los participantes compartieron tras el esfuerzo desplegado. Con esta celebración, Porvenir reafirma que las distancias geográficas no son impedimento para mantener vivas las tradiciones que forjan el alma de Chile, incluso en el corazón de la Isla Grande.