A partir de este jueves 16 de abril, los conductores de la Región de Magallanes enfrentarán un nuevo y severo ajuste en el precio de los combustibles. Según las proyecciones de Clapes UC, que deberán ser ratificadas por la ENAP, las bencinas registrarán un alza cercana a los $36,5 por litro, mientras que el diésel sufrirá el mayor impacto con un incremento de hasta $63.
Este fenómeno responde a la "tormenta perfecta" en los mercados energéticos globales: la escalada bélica entre Estados Unidos e Irán durante marzo, que disparó el precio del crudo y presionó al alza el tipo de cambio en Chile. Dado que nuestro país importa la totalidad del combustible, estos factores externos se traducen casi de forma inmediata en las pizarras locales.
Ante la magnitud del alza, especialmente en el diésel, el Gobierno desplegó una mesa técnica liderada por el subsecretario de Economía, Karlfranz Koehler, junto a sus pares de Minería, Transportes y Obras Públicas. Las autoridades se reunieron con más de 20 gremios del transporte de carga para monitorear el impacto operativo.
Koehler hizo un llamado a la transparencia en la cadena logística, sugiriendo que las variaciones de costos se reconozcan de forma razonable en los contratos vigentes. “Es fundamental que el valor real del diésel se vea reflejado de manera coherente en todos los niveles de la cadena”, planteó el subsecretario.
Pese al complejo escenario actual, la economista de Clapes UC, Francisca Cuadros, entregó una luz de esperanza. Debido a la reciente moderación del dólar y del precio del petróleo en los últimos días, es posible que el próximo ajuste previsto para el 7 de mayo muestre una tendencia a la baja, siempre y cuando no se reactiven las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
Por ahora, el mercado local se prepara para absorber este incremento que promete presionar el costo del transporte y, por consiguiente, el valor de los productos básicos en la zona austral.