La orden del Ministerio de Hacienda ha sido drástica: un recorte transversal del 3% para todas las carteras, con el fin de generar un ahorro estructural de US$ 4.000 millones a nivel nacional. En la Región de Magallanes, donde el sistema público de salud enfrenta altos costos logísticos y una demanda creciente, la noticia encendió las alarmas, obligando a las autoridades locales a definir dónde se aplicará la restricción presupuestaria.
Desde el Servicio de Salud Magallanes, su directora Verónica Yáñez salió al paso de las preocupaciones, asegurando que la propuesta remitida al nivel central protege la continuidad clínica. “Hemos desarrollado una propuesta que no afecta directamente la atención de pacientes. Se trata de una revisión exhaustiva de compras de servicios administrativos y gestión de personas, garantizando siempre la atención”, explicó.
Las autoridades locales han sido enfáticas en señalar que el ahorro no vendrá de los recursos destinados directamente a los enfermos. Según detalló Yáñez, quedan fuera del recorte:
Compra de insumos críticos y material quirúrgico.
Adquisición de medicamentos.
Programas de capacitación y formación continua del personal clínico.
Por su parte, el director del Hospital Clínico de Magallanes (HCM), Ricardo Contreras, recalcó que la gestión de un recinto de alta complejidad requiere asegurar la resolutividad sanitaria por sobre la austeridad administrativa. “Nuestro compromiso es mantener la calidad y seguridad. Los ajustes implican eficiencia, pero no se anticipan restricciones en áreas específicas ni en insumos esenciales”, afirmó.
La estrategia en Magallanes se centrará, por tanto, en una "reingeniería administrativa" y en la eliminación de sobreestimaciones de gasto, buscando cumplir con la meta de ahorro nacional de US$ 4.000 millones sin que el paciente note una baja en la calidad de su atención en los pasillos de la red pública regional.