En un movimiento que ha sorprendido a la comunidad internacional, los Gobiernos de Israel y el Líbano acordaron iniciar negociaciones directas tras una extensa reunión de dos horas y media en Washington. La cita, mediada por Estados Unidos, busca poner fin a las hostilidades israelíes en territorio libanés que se intensificaron tras el reciente conflicto con Irán.
El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó la instancia como una “oportunidad histórica”. Acompañado por el embajador israelí Yechiel Leiter y su homóloga libanesa Nada Hamadeh Moawad, Rubio enfatizó que el objetivo central de la administración Trump es "poner fin de forma definitiva a 20 o 30 años de influencia de Hezbolá", aunque advirtió que el proceso requerirá tiempo y voluntad política.
Simultáneamente, el presidente Donald Trump agitó las expectativas desde Islamabad, Pakistán. En una entrevista telefónica, el mandatario sugirió que las negociaciones para poner fin a la guerra con Irán podrían reanudarse en las próximas 48 horas.
Trump elogió el rol del mariscal de campo paquistaní, Asim Munir, a quien describió como una pieza clave en el avance de las conversaciones. "Deberías quedarte allí, porque algo podría pasar en los próximos dos días", recomendó el presidente a la prensa internacional, dejando entrever un posible acuerdo de alto al fuego.
Fiel a su estilo directo, Trump también encendió la polémica en Europa. En una entrevista con el diario Corriere della Sera, el presidente arremetió contra la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, calificándola de "inaceptable" tras las críticas de esta por los ataques de Trump al Papa León XIV.
Sobre Meloni: Trump la acusó de inacción frente a la amenaza nuclear iraní y de permitir que la inmigración "mate a Italia".
Sobre el Papa: El mandatario sostuvo que el pontífice "no tiene ni idea de lo que está pasando" y cuestionó su autoridad para hablar de la guerra, citando la supuesta muerte de 42.000 manifestantes en Irán el mes pasado.
Este escenario de alta tensión diplomática ocurre mientras Estados Unidos intenta consolidar un nuevo orden regional, alejándose de los aliados europeos tradicionales y apostando por la mediación directa con actores clave en Asia y Oriente Medio.